martes, mayo 14

PREGUNTAS


Entré en un laberinto por decisión propia. Nadie me obligó.
Los sucesos se fueron dando. Escapando de compromisos asumidos, buscando el santo grial de la felicidad, o queriendo saber que había detrás del muro.

La cuestión es que una vez adentro, encontrar la salida ya era mi responsabilidad. Como muchas veces en la vida, uno depende de uno.

Los primeros minutos fueron a toda energía, como quien corre el tren que acaba de llegar a la estación, y no quiere perder.

Pero la salida no aparecía.

Los minutos se transformaron en horas, y luego en días, hasta que cansado me senté en un banco. Y ahí empecé a preguntarme:

¿Qué me embarcó en esta loca y agradable aventura?
¿Qué vi que me enloqueció, me mareó, y me hizo perder en el laberinto?
¿Por qué la claridad inicial se fue nublando con el paso del tiempo?
¿Por qué la calma, llevó a la tormenta, al tsunami de emociones, y luego nuevamente a la calma para desembocar en una niebla confusa?
¿Qué creí necesitar que hallé y me hizo sentir cómodo, confortable, contenido, y entendido?
¿Qué proyecté, qué imaginé, o qué soñé para despertar y no poder reconocer?
¿Cuántos pasos de más dí que me alejaron, y luego me acercaron, para volver a alejarme?
¿Cómo fue que el día soleado se transformó en lluvioso, que me mojó, y me borró del lugar en que supe estar?
¿Qué malinterpreté, que no supe entender o ver a su debido momento?
¿Por qué te acerqué y luego te alejé?
¿Por qué te invadí, asfixie, arrinconé, y te saque el aire?
¿Qué me confundió y me hizo mezclar el cariño y el afecto, el acompañamiento y el apoyo, el hoy y el mañana?
¿Por qué me siento con derecho a reclamar, cuando solo puedo pedir?
¿Qué necesito que no me atrevo a pedir, lo cual me lleva a esconderme detrás de un mal chiste?
¿Qué me hizo perder la paciencia, no respetar las promesas, no dejar pasar el tiempo, no manejar mi ansiedad?
¿Por qué ese imán físico perdió la fuerza, y lo que fue atracción ahora se alejó?
¿Por qué el vino que inicialmente acercó con su aroma y sabor seductor, ahora tiene un gusto salado?
¿Qué camino debo tomar para encontrar la salida, sin lastimar ni lastimarme?

Muchas preguntas, sin respuestas, mientras el tiempo transcurre y yo sigo sentado en el banco.

¿Y si todo se resume a seguir perdido en el laberinto de la vida, a disfrutar el momento, y cuando encuentre la salida con ella vendrán las respuestas?

Me quedé pensando, sin saber con quien compartir esta última pregunta. Solo estábamos el banco y yo…….

No hay comentarios.: