lunes, septiembre 3

¿DONDE ESTAS?


Te busco y no te encuentro.
Revuelvo los estados de ánimo de mi vida, escondidos en el arcón de los recuerdos, donde los deliciosos olores de tu perfume, apenas persisten en ropas de otra época, que supieron vestir nuestros encuentros.

Te busco y no te encuentro.
Doy vuelta a las páginas del libro que supimos escribir con momentos inolvidables, intensos y entrañables, pero que el paso del tiempo ha envejecido la tinta que nos acompaño.

Te busco y no te encuentro.
En reuniones multitudinarias, con gente de distintas edades y personalidades, chocándose entre si, confundidas por sus propios yo's, y escapándole a una realidad que inevitablemente nos circunda.

Te busco y no te encuentro.
En la cima de una montaña, o en el medio de la selva, donde suele pasearse las almas intrépidas e indomables, siempre desafiando a la equilibrada fuerza de gravedad que nos ata a nuestro mundo.

Te busco y no te encuentro.
En los rostros de las mujeres con quienes me desperté, después de noches de viajes soñados y difusos, donde pasiones alocadas y ciegas, dieron lugar a  risas y llantos.

Te busco y no te encuentro.
Recorro mi pasado, mi presente y mi futuro. Abro la puerta al destino desconocido e incierto, desestructurando mi hoy, para no negar ni desechar cualquier vestigio de tu ser, de tu presencia.

Te busco y no te encuentro.
Detengo el tiempo en el ahora, para darme segundos de más, que me permitan verte, tocarte, oírte.
Paralizo el andar para que tu agilidad no me siga dejando atrás, sin perder la esperanza de alcanzarte.

Te busco y no te encuentro.
Detrás de esa copa de vino que libera mi espíritu adormecido por una rutina atrapante e indeseable, que me retuvo hasta casi perder mi identidad y transformarme en mi anti yo.

Te busco y no te encuentro.
En el sonido de una melodía que adormece mi culpa infundada por no permitirme vivirte, sentirte, disfrutarte, como quien se priva del bien por miedo a sentir más de lo que puede sobrellevar.

Te busco y no te encuentro.
Como la vela depende del viento para mover a la embarcación que firmemente va en busca de su norte, pilar de su existencia, motivación de su accionar, soportando tempestades que no lograran quebrar su meta.

Te busco y no te encuentro.
Tal vez porque no quiero volver a sufrir tu presencia no correspondida, la cual se conforma con un simple hola, sin atender a un cálido abrazo, refugio de mis deseos más profundos para con vos, fuente e inicio de un despertar de vida desconocido.

Te busco y no te encuentro.
Ya se que no te voy a encontrar, y aunque me duela, deberé seguir hacia adelante mientras vos te deje atrás....

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