lunes, agosto 20

METÁFORAS



Insensata impresión de vida que deslumbra un interior escondido y sepultado, virgen de sensaciones y emociones de un estado de ánimo gris y estático, que a fuerza de machete se abre camino hacia el sendero de los colores, fuente de toda claridad.

La luz interior se enciende y los ojos enceguecidos tardan en reaccionar aturdidos por lo desconocido y por un reflejo lumínico que aclara un pasado olvidable y un futuro promisorio en el medio de un campo apacible rodeado de espigas y girasoles que giran al son del sol que despeja nuestras dudas mas primarias.

Sonidos ensordecedores castigan nuestros tímpanos insensibles, protegidos por un escudo invisible que no permiten el drenaje de noticias inquietantes y reveladoras que despertarían nuestra paz interior disfrazada de despreocupación indiferente a una vida pasiva y oscura.

Amargos sabores degustados sobre una mesa amplia y vacía, que no permite compartir las pasiones despertadas por el ataque a los sentidos, encerrados en nuestro cerebro, fuente de energía y acumulación de información reciente y pasada, que enloquece por descifrar el origen de tanta amargura.

Dolores musculares provocados por esfuerzos necesarios, impulsados a la superación de los obstáculos atravesados a nuestro paso, en ese escenario viviente en el cual transcurren nuestras horas...minutos...segundos, donde la respiración casi no se siente, pero esta presente como testigo viviente de nuestra vida.

Giramos las hojas del libro, como quien quiere dejar atrás lo vivido y seguir adelante con la incógnita de un futuro incierto, pero desafiante, lleno de esperanzas de vida y de vivencias nuevas que nos motivan a disparar nuestras ansiedades en pos de ese tan preciado lugar llamado felicidad.

Liberamos nuestros pensamientos al aire para que el viento los desparrame por los lugares mas inhóspitos, a la espera que una mente abierta y despierta los atrape, los entienda, los comparta, y nos devuelva su sentir, tal vez queriendo recuperar una compañía, un alma gemela, que nos acompañe en este transitar.

El día va terminando, y los últimos rayos del sol se pierden en el horizonte, dejando lugar a la oscuridad y al momento del día donde nuestra imaginación decide hacer su balance diario en busca de la justificación que nos permita apoyar la cabeza en la almohada, sin culpa, con la sensación de haber cumplido con el mandato supremo de haber vivido cada segundo de ese día, y terminar durmiendo como un dulce bebe que sin remordimiento alguno espera el comienzo de un nuevo día....

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