lunes, junio 25

OJOS



Ventana a la vida del recién nacido. Pantalla universal de todo ser viviente.
Reflejo implacable de los misterios que encierra nuestra alma.
Faro que guía nuestras alegrías y tristezas.

Los ojos nos acompañan en todo nuestro trayecto y son testigos irrefutables de lo que a veces nuestra mente y nuestro corazón no se animan a aceptar.

Ojos color café que nos recuerdan nuestro primer encuentro, así como el ultimo.
Ojos color cielo que alumbraron nuestra vida de momentos inolvidables.
Ojos color esmeralda sinónimo de una riqueza esquiva e inalcanzable, que supo evitarnos.
Ojos color ámbar que pasaron como un rayo por nuestra vida, pero que dejaron su marca caliente en nuestro corazón.
Ojos color el tiempo, indefinidos, cambiantes, adaptativos. Siempre presentes. Siempre inquietantes. Simplemente eternos.

Las miradas nos hablan en el lenguaje de los ojos. Un lenguaje internacional sin distinción de edades, credos, o razas.
Son la expresión misma de nuestras emociones encarceladas y custodiadas por el ogro de las mil cabezas, la razón.

Son la puerta al alma, al corazón.
De ellos emanan una sangre clara y pura, por efecto de heridas, por efecto de alegrías, por efectos inentendibles.

La ceguera física es terrible, pero fortalece y da fuerza al resto de los sentidos para que ocupen su lugar.
En cambio, la ceguera de la mente y del corazón no tiene cura, ya que nos debilita hasta que nuestro cuerpo se consume como leña sin brasa, sin calor, sin vida.

Dejemos que los ojos vean.
Dejemos que los ojos se asombren.
Dejemos que los ojos  se expresen.
Dejemos que los ojos nos guien.
Dejemos que los ojos aprendan.
Dejemos que los ojos sueñen, lloren y rían.

En síntesis, dejemos que los ojos vivan....

viernes, junio 15

DESPERTAR

Los ojos se abren lentamente y van dejando lugar a que avance una luz tenue, que con su suave sinfonía va despertando nuestros adormecidos sentidos.

Luego de un letargo nocturno, los cables de la coherencia se van conectando para que la energía fluya, y le de fuerza a nuestra mente y cuerpo, sinónimo de movimiento, sinónimo de vida.

La angustia de la oscuridad, y la confusión se desvanecen ante el lento y constante avance de la luz del amanecer. Un amanecer impredecible, nuevo y desafiante, que nos invita a ser curiosos para internarnos en los laberintos del día a día.

Atrás quedaron los sueños inconclusos que nos acompañaron en nuestra danza nocturna, cargada de cansancio y soledad.

Atrás quedaron los sobresaltos incomprensibles, de lo que pudo ser un recupero de serenidad para nuestro estado de animo alterado, y castigado por los desencuentros del día ya enterrado.

Atrás quedaron las suaves y perfumadas sábanas que dieron refugio a tu ser, ahora descontracturadas y castigadas por las vibraciones que tu cuerpo supo transmitir.

Ya no me quedan fuerzas para retener al tiempo, el cual me obliga sin consideración alguna a que me despierte y enfrente al futuro.
La negación innata a lo desconocido se envuelve en una batalla épica con la inconsciente búsqueda de lo desconocido.

Y es así como comienzo cada día. Con ese impulso que me lleva a disfrutar de lo desconocido, de lo que vendrá, renunciando a ser espectador, y disfrutando del rol que decido asumir en esto que se llama vida.