lunes, abril 9

VOS, YO, Y MI OTRO YO


Confusa vida la de aquel que lucha contra su naturaleza queriendo cambiar.
Queriendo mejorar y corregir errores de la vida que se fueron enquistando, fusionando, amalgamando sobre una estructura que paso a ser la personalidad de uno.

De esta lucha interminable del ser humano por superarse es que le damos vida al otro yo.
Una lucha por momentos pareja, amigable, y llevadera entre lo que somos y lo que deseamos ser. Yo y mi otro yo.
Pero todo cambio desde que apareciste vos.

La civilizada negociación entre mi yo y mi otro yo para afrontar la vida, dejo paso a una competencia feroz por conquistarte.
La relación llego a ser tan compleja, a tal punto que se intercambiaron temporalmente los roles y ya no se quien soy yo, y quien es mi otro yo.

Mi estructura segura, con la claridad de que es lo que quiero de la vida, la derrumbaste dando paso a mi otro yo.
Dubitativo e impetuoso, pero expresivo. Menos racional y más emocional.
De ser dominador de la situación, y actor principal, pase a que mi otro yo se quedara esperando una señal, un gesto, para poder actuar, ya que el viento de tu ser, me arrastra como un barrilete indefenso, relajándome al disfrute de lo desconocido.
Eso me gusta, aunque no sepa cual de mis "yo's" lo diga.

Tu mirada y tu sonrisa, picaras y misteriosas, me asustan, ya que no puedo interpretarlas. Ojala estuviera mi yo presente para encontrarles sentido, y hallar una respuesta.
Pero lo cierto es que si no fuera por mi otro yo, nunca las hubiera notado.

Del placer del silencio, ocio de mi yo, enloqueció mi otro yo buscando tu suave y dulce voz.
Melodías interminables y susurros escalofriantes fueron mi nuevo norte, mi agua de la juventud.

Mi yo supo disfrutar de los placeres escondidos de tu delicado y esculpido cuerpo.
Mi otro yo sin embargo lo contempló hasta perder la cordura, para luego dejarse llevar por una locura indescriptible y duradera, la cual perdurará en mi memoria a través de la sinfonía de perfumes que tu piel desprendió.

Reconozco que por momento te he confundido. Vos siempre pensaste que estabas frente a la misma persona. Nunca pudiste distinguir entre mi yo y mi otro yo.
Fue tal vez esa la causa de tu confusión, de tu alejamiento.
Yo no pude encontrar un equilibrio, un empate técnico entre mi yo y mi otro yo, que pudiera darme la sensatez para disfrutarte y retenerte.

Hoy vos seguís transitando en busca de tu destino, mientras despertaste en mí al Dr. Jekyll y a Mr. Hyde del intelecto.
Es por eso que sigo enredado entre mi dupla de "yo's".

Hasta que no logre desenredar esta madeja no podré salir en tu busca.
Tal vez nunca lo logre. O tal vez cuando logre transformar, a mi yo y a mi otro en mi autentico ser, ya sea demasiado tarde.

1 comentario:

AP dijo...

Cuando alguien saca lo mejor de uno, creo que esa lucha entre los "yo" desaparece o pasa a segundo plano. Cabeza y emociones alineadas en alegría, camino correcto!
O por lo menos, así lo veo yo... :)