viernes, enero 27

QUIEN


Me presente tal cual soy. Simple, con ganas de conocerte.
Transparente como el agua que fluye del manantial.
Sin ases escondidos bajo la manga, ni gatos encerrados.
Con una mirada franca y profunda que invita a conocer mi alma.
Pero no me aceptaste.

Me presente con un disfraz. Ocultando mi ser; mi yo.
Mis palabras y movimientos eran calculados. Nada era natural.
Una proyección distorsionada del original, oculto en otro lugar.
Un rompecabezas con piezas elegidas al azar para engañar.
Pero no me aceptaste.

Me presente arrogante. Queriéndome llevar todo por delante.
Imponiendo mi pensamiento único, sobre la libertad de pensar.
Devaluando cada idea y acción que no surgiera de mis entrañas.
Cercando el espacio vital, para que no pudieras desarrollarte.
Pero no me aceptaste.

Me presente dócil, sumiso, dispuesto a agradar sin reproches.
Borre mi personalidad, y la llené con tus deseos interminables.
Deje de ser yo, para ser tu propiedad, tu arcilla, tu querer.
Me obligue a dejar de vivir, para que vos vivieras por mí.
Pero no me aceptaste.

Me presente indiferente. Distante. Inalcanzable.
Dibuje estereotipos interesantes para llamar la atención.
Pero puse barreras y muros para generar tu deseo indomable.
Empuje tus motivaciones hacia mi propio ser.
Pero no me aceptaste.

Me presente seductor. Te llene de halagos, pero no empalagué.
Te obsequie el mundo, y sus maravillas ocultas.
Fuiste la reina, la emperatriz, y la dueña.
Te hice sentir única por sobre todas las bellezas del universo.
Pero no me aceptaste.

Me presente inteligente. Con pensamientos incomprensibles.
Diagramé estructuras mentales que serán descubiertas en un futuro.
Resolví los misterios pendientes de la humanidad en un instante.
Genere la envidia de los sabios y ancianos de este mundo.
Pero no me aceptaste.

Me presente divertido. Risueño. Agradable.
Te propuse los momentos más inolvidables y eternos.
Puse música y danza a tu alrededor como en una fiesta sin fin.
Encarcele a la risa en un cuarto para tu deleite.
Pero no me aceptaste.

Me presente triste. Con ganas de que me comprendas.
Solicité abrazos, cariños y mucho afecto.
Te permití ser mi refugio, mi contención.
Te abrí mi corazón para que hurgaras mi pena escondida.
Pero no me aceptaste.

Me presente compañero. Dispuesto a escuchar, a entender.
Te propuse mi hombro como apoyo de tus desdichas.
Mi palabra te la obsequié como un bálsamo a tu sufrir.
Mi mano te tomó y te guío en tus momentos de confusión.
Pero no me aceptaste.

Esta vez no me presente. Solo vine a despedirme.
Ya no volveré a insistir. El tiempo y el momento pasó.
Me contaron que cuando marché, me quisiste conocer.
Ya era tarde, estaba a años luz de tu lugar, de tu espacio.
Ya no podrás saber quien soy.

1 comentario:

Cosi dijo...

Muuuuy Bueno!