martes, enero 10

ELLA


Una suave brisa primaveral la depositó en este mundo,
Un mundo hasta ahora oscuro y sin vida,
Un mundo entristecido por la falta de amor y comprensión,
Un mundo que ya no sería el mismo.

Primero se pensó que era un ángel que planeo con el viento,
Luego que era un demonio escondido detrás de un cuerpo de mujer,
Las dudas y confusiones se expandieron como los rumores,
Pero el asombro gano y las ansias de contemplación se dieron cita.

No era fácil describir su aspecto, ya que todo le cabía,
Su color de pelo eran todos en uno; rubio o azabache entre otros,
Sus ojos eran faroles que enceguecían a quien deseaba admirarla,
Su piel era de la más fina seda alguna vez tejida en la lejana China.

Su andar flotaba en el piso, y se deslizaba con la suavidad del algodón,
Su sonrisa eclipsaba al mismo sol, y lo hacía ver como un opaco astro,
Su figura equilibrada y cincelada a mano, inspiraba los más cálidos deseos,
Su mente era un misterio indescifrable y superior difícil de entender.

Se paseo entre la multitud, y también en soledad, sin dejar rincón por recorrer,
A su paso solo quedaba una estela de jazmines y rosas perfumando su pasado,
Nadie se animaba a seguirla, nadie quería frenar su mágica trayectoria,
Nadie quería perturbar este sueño colectivo fruto del somnífero celestial.

Por dentro se preguntaban la razón de su existencia, la razón de su visita,
En el exterior no se permitían admirarla, ni desearla, ni pretenderla,
Había miedo y espanto; no creían que los corazones soportaran semejante amor,
Corazones frágiles y pequeños acostumbrados a amores lavados.

Se cree que hablo, por lo menos sus finos y delicados labios se movieron,
Pero nadie escucho, o no entendió, o no se quiso entender,
Solo se pudo percibir un suave solo de violín y flauta traversa,
Una melodía que hipnotizó las mentes, y las esclavizó.

Y las mentes esclavizadas tomaron por asalto a los desdichados corazones,
Los sacudió de la modorra y los hizo bailar en las nubes de la esperanza,
Y los hizo reír, cantar y llorar; muchas emociones para asimilar,
Muchos recuerdo para nunca olvidar, con más de una razón para revivir.

La calma invadió a los seres vivientes, y generó una inquietud refleja,
El deseo insano de ser poseedor de dicho amor despertó odios,
Uno a uno se fueron destruyendo, matando, aniquilando,
Los tristes corazones comenzaron a llorar lágrimas de sangre.

Cuando el último ser abandonó su existencia, cuando su corazón se secó,
Un nuevo viento, frío y gris, se la llevó para nunca más volver,
Ella vino para ser amada, deseada, y disfrutada por los hombres,
El costo para ellos, los vivientes, fue entregar sus corazones…..

1 comentario:

Pato dijo...

estaría bueno tener todo ese poder!