martes, noviembre 22

CIRCULOS


Giramos y permanecemos en el mismo lugar. Queremos escapar y no podemos.
La fuerza centrifuga nos atrapa, y no nos deja salir.
Envueltos en una historia sin fin, no podemos vivir más allá.
Los lazos afectivos nos atrapan como los brazos del pulpo, y la atracción del imán eterno nos obliga a retornar.

Solemos buscar nuevos mundos que nos mantengan vivos. Aventurarnos en lugares desconocidos, e inciertos.
Toda sensación nueva atrae y atrapa. Despierta ansiedades ocultas y dormidas.
Las ganas de vivir que le dicen.

El hielo que nos mantiene quietos se descongela con el calor que la vida nos ofrece. El agua descongelada se diluye y abre el camino a nuestro nuevo destino.

Nos mantenemos quietos hasta que nos sacude una brisa de vida que destierra nuestra modorra y nos invita a vivir. Una vida diferente, sin rutina, con sorpresas, donde el mañana será distinto del hoy.

Ya no caminamos en forma recta, con una ruta predeterminada, sabiendo de donde salimos y a donde llegaremos.
Ahora nos dejamos llevar. Apostamos a lo desconocido.
La incertidumbre nos acecha, embriaga, y nos atrapa. Nos enreda con sus múltiples brazos, para liberarnos en la tierra del desconcierto.

Las dudas nos invaden, nos marean, nos desvanecen. Nuestra identidad se confunde con el itinerante caminante que busca la verdad.
Las rectas ya no existen. Los círculos tomaron su lugar.
Se entrecruzan cual laberintos selváticos. Caminamos y caminamos, y siempre volvemos al mismo lugar.

La encrucijada atenta contra nuestra salud mental. La demolición del status quo.
“No lo hagas”. “No es lo recomendado”. “No rompas el molde”. Frases que se revuelven en nuestra mente mientras buscamos respuestas.

Alguna vez los fantasmas del pasado nos han alcanzado, pero los influjos de los mismos no nos han logrado afectar. La fuerza interna los derrite mientras nuestro ser escapa hacia el camino de la libertad.
Nuestros pensamientos se liberan. No más rectas prediseñadas, ni círculos interminables.
Ahora zigzagueamos a la vida con una sonrisa y alegre fuerza que nos acompaña en el largo periplo de la vida.

Empezamos solos, pero en cada paso que damos se nos suma gente que quiere vivir la misma experiencia. Caras desconocidas, a las cuales las une la alegría de vivir.

No es este el último tren que sale. Habrá otros. Te invitamos a que tomes uno. El recorrido es desconocido, más nos une un común denominador……vivir.

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