lunes, noviembre 28

LA ENVIDIA


Envidio al viento que tiene la frescura de recorrer tu piel, rozarla, y ponerte piel de gallina.

Envidio a la lluvia que rejuvenece tu cuerpo con las gotas que se deslizan sobre tu suave ser.

Envidio al perfume que se estaciona en ti, y que convive contigo hasta el final del día.

Envidio tu andar que te acompaña a donde vayas, y no te deja sola como una sombra cariñosa.

Envidio tu pensar que puede conocerte tan bien, y que te ayuda a avanzar por los laberintos de la vida.

Envidio tu sueño que se mezcla en tu mente, mientras dibuja una historia irreal con ganas de ser vivida.

Envidio tu llanto, reflejo de tristes momentos en los cuales me hubiera gustado con un abrazo poder consolar.

Envidio tu alegría, fruto de vivencias pasadas, presentes y futuras en las cuales tu sonrisa quiero inmortalizar.

Envidio a esa copa de vino, que no supo tener la compañía que te mereciste, y la cual pude ser.

Envidio esa canción que a gritos exclamó, “Que vuelvan los lentos”, porque no la pude bailar con vos.

Envidio esa cama, donde tu sensual figura durmió, sin el amante que quise ser y estar.

Envidio las mañanas soleadas en las cuales no pude compartir un desayuno silencioso, de miradas cómplices entrecruzándose.

Envidio las tardes grises y lluviosas donde mi paraguas de arco iris te hubiera podido guarecer.

Envidio escuchar pronunciar tu nombre, cuando sale de otras bocas que no es la mía.

Envidio los besos que salen de tus labios cuando no chocan con los míos en un idilio de locura.

Envidio tus enojos que por mi ausencia no pude calmar, y suavizar.

Envidio tu soledad que le pone llave a la única puerta por la cual podría entrar.

Envidio tu independencia que no requiere de mi protección y de mi seguridad.

Envidio tu sensualidad que no pude encerrar en una prisión custodiada para ser el único en admirar.

Envidio a tu corazón que supo elegir bien, pero no me eligió a mí………………..

martes, noviembre 22

CIRCULOS


Giramos y permanecemos en el mismo lugar. Queremos escapar y no podemos.
La fuerza centrifuga nos atrapa, y no nos deja salir.
Envueltos en una historia sin fin, no podemos vivir más allá.
Los lazos afectivos nos atrapan como los brazos del pulpo, y la atracción del imán eterno nos obliga a retornar.

Solemos buscar nuevos mundos que nos mantengan vivos. Aventurarnos en lugares desconocidos, e inciertos.
Toda sensación nueva atrae y atrapa. Despierta ansiedades ocultas y dormidas.
Las ganas de vivir que le dicen.

El hielo que nos mantiene quietos se descongela con el calor que la vida nos ofrece. El agua descongelada se diluye y abre el camino a nuestro nuevo destino.

Nos mantenemos quietos hasta que nos sacude una brisa de vida que destierra nuestra modorra y nos invita a vivir. Una vida diferente, sin rutina, con sorpresas, donde el mañana será distinto del hoy.

Ya no caminamos en forma recta, con una ruta predeterminada, sabiendo de donde salimos y a donde llegaremos.
Ahora nos dejamos llevar. Apostamos a lo desconocido.
La incertidumbre nos acecha, embriaga, y nos atrapa. Nos enreda con sus múltiples brazos, para liberarnos en la tierra del desconcierto.

Las dudas nos invaden, nos marean, nos desvanecen. Nuestra identidad se confunde con el itinerante caminante que busca la verdad.
Las rectas ya no existen. Los círculos tomaron su lugar.
Se entrecruzan cual laberintos selváticos. Caminamos y caminamos, y siempre volvemos al mismo lugar.

La encrucijada atenta contra nuestra salud mental. La demolición del status quo.
“No lo hagas”. “No es lo recomendado”. “No rompas el molde”. Frases que se revuelven en nuestra mente mientras buscamos respuestas.

Alguna vez los fantasmas del pasado nos han alcanzado, pero los influjos de los mismos no nos han logrado afectar. La fuerza interna los derrite mientras nuestro ser escapa hacia el camino de la libertad.
Nuestros pensamientos se liberan. No más rectas prediseñadas, ni círculos interminables.
Ahora zigzagueamos a la vida con una sonrisa y alegre fuerza que nos acompaña en el largo periplo de la vida.

Empezamos solos, pero en cada paso que damos se nos suma gente que quiere vivir la misma experiencia. Caras desconocidas, a las cuales las une la alegría de vivir.

No es este el último tren que sale. Habrá otros. Te invitamos a que tomes uno. El recorrido es desconocido, más nos une un común denominador……vivir.

miércoles, noviembre 16

EL ESPEJO



¿Somos quienes somos, quienes decimos ser, quienes intentamos ser, o somos como los demás nos ven?
En este acertijo de cuestionamientos concientes o inconcientes, tratamos de buscar coherencia en nuestro comportamiento en una vida que transcurre con situaciones cambiantes, que nos fuerzan a actuar a veces con tiempo para pensar, y otras veces a reaccionar.

Buscándonos a nosotros mismos, nos paramos frente al espejo, reflejo de nuestro verdadero yo. La incertidumbre nos abraza, y nos sorprende con lo que llegamos a encontrar.

Reflejamos una imagen distorsionada, irreconocible a primera vista. Nos sobresalta una persona diferente, ni opuesta ni idéntica a uno. No lo reconocemos, o no lo queremos reconocer.
Un ser libre de ataduras y responsabilidades que dejo olvidadas del otro lado del espejo. Envidiamos su sonrisa, más no su soledad y falta de compromiso ante la vida.

No conforme con lo visto sacudimos el espejo para que cambie su reflejo, quedando esta vez enfrentado a otro espejo igual.
Nuestra imagen se multiplica hasta el infinito, lado a lado, alejándose y perdiendo en cada repetición una gota de su esencia.
La última imagen que logramos captar guarda poco del original. Es un yo que se va adaptando a cada lugar, pero sin dejar huellas a las cuales se quiera seguir.

Otro giro del espejo, nos devuelve una perspectiva diferente. Esta vez más pequeña que el original. Una silueta encogida por la presión, y atrapada en una dimensión plana y espejada.
Su incomodidad manifiesta, no pasa desapercibida ante nuestros ojos, y movemos el espejo para terminar con su sufrimiento.

Como los extremos se atraen, ahora el personaje se explayo a lo largo y a lo ancho del espejo. Su soltura le permite moverse con comodidad y desparpajo, pero no tiene la gracia ni el cuidado en sus movimientos, torpes y destructivos, cual elefante en un bazar.
Queriendo evitar mayor destrucción pateamos el espejo que se vuelve a acomodar.

Esta vez no vemos ninguna imagen, solo el reflejo de la nada. Un vacío existencial de quien no se anima a mostrarse por miedo a defraudar, o a ser descubierto.
El profesional del engaño sin una personalidad para descifrar.
O tal vez su mayor miedo sea abrirse al mundo y vivir.

Seguimos buscando el ángulo indicado para que el espejo nos devuelva quienes somos. Una proyección real de nuestro yo escondido. El auténtico, que con sus defectos y virtudes no podrá satisfacer a todos, pero si a quienes sabrán disfrutarlo.

El espejo nos devuelve una imagen simétrica, virtual, y del mismo tamaño. El problema no es el espejo sino nosotros cuando solo vemos lo queremos ver.

La gente se para frente a nosotros, y nuestros ojos actúan como espejos. Nosotros le devolvemos lo que ellos son, como si fuéramos espejos.
Los analizamos, criticamos, evaluamos, premiamos, etiquetamos, y muchas cosas más.
Discriminamos estereotipos que no se adecuan al status quo, llegando a veces a una crueldad que supera la lapidación.

Si tan solo pusiésemos esfuerzo en transformar a nuestros ojos en lectores del alma ajena, podríamos observar un reflejo nuevo. Un reflejo que un espejo no nos podría mostrar, pero que nos abriría un campo de disfrute imposible de imaginar a priori.

martes, noviembre 8

LA ALEGRIA ES DIA


Dejamos nuestras penas pasadas en la estación olvidada,
Junto al equipaje pesado y aburrido, alivianando nuestro andar,
Flotamos despiertos por los caminos nunca transitados,
Y nos sorprendemos como niños por las cosas que vamos viendo.

Los tiempos son nuevos y los personajes reencarnados,
Nuestra mente se muestra como un lienzo en blanco,
La sorpresa y la curiosidad nos guían para no caer,
Mientras nuestra sombra baila desconectada de nuestro ser.

Música celta suena a nuestro alrededor desconocido,
Rememorando historias y épicos momentos,
Silbidos de profunda paz vienen deslizándose con el viento,
Aterrizando frente a nosotros sacudiendo nuestra locura.

Los temores desaparecen y se disuelven en la luz brillante,
La claridad nos acompaña en esta cueva que se volvió la vida,
Esquivando rocas y precipicios escondidos en cada rincón,
Podemos ver la salida a lo lejos rodeada de amigable calidez.

La ansiedad se pierde junto con la tristeza y dan un paso al costado,
Los músculos de la cara se aflojan y pierden su rigidez inerte,
Y amanece una sonrisa ilustrativa de nuestro propio presente,
Contagiando al espíritu de la alegría encarcelado hace un tiempo.

Y nuestra sombra ya no baila sola, esa danza oscura,
Nuestro cuerpo la atrapo para nunca más dejarla ir,
Renace la sonrisa, renace la alegría, renace nuestra vida,
Pinceladas de colores dibujan nuestro pasado y presente.

Ya nada será como antes, o el antes será el ahora,
Las nubes se disipan y dejan lugar al sol,
Vivimos como podemos y como queremos,
Narrando en nuestro presente un futuro cambiante.