domingo, octubre 9

LOGRO PERSONAL


Todavía con los músculos calientes y doloridos después de haber corrido mi primera maratón, no quiero dejar que se me escapen los pensamientos también calientes que me acompañaron durante esa larga y dura carrera, pero con sabor muy dulce esperando en la llegada.

Todo empezó hace casi un año. Con 103kg, 20 más que ahora, donde no podía correr ni un colectivo.
Nunca había llegado a ese peso, y a esa falta de estado. Pero siempre había una escusa para cambiar, hasta que llegó la oportunidad y la tomé.

Así fue como un día que me tenía que juntar con mi amigo Mike a conversar, me propuso salir a caminar.
Y ese sábado todo cambio. Caminamos mientras conversábamos de Dorrego y Libertador, hasta Pueyrredón y Libertador, y vuelta al inicio.

Al sábado siguiente lo repetí solo. Y al otro ya me parecía aburrido solo caminar, lo cual mi espíritu inquieto me llevó a trotar mitad del trayecto.
Y luego todo se transformó en un avance constante.

Así empezaron pasando los meses donde los kilos de más caían, y los kilómetros a recorrer aumentaban.
A las salidas de solo los sábados a la mañana, le siguieron los domingos, y después algún que otro día en la semana.
Mi objetivo era hacer ejercicio para bajar de peso, y estar en estado. Sin depender ni de un régimen, ni de un personal trainner. Como se dice a pulmón, y con constancia.

Y un buen día me dije; “y si corro una carrera de las tantas que hay”. Y planeé el debut en los 10K de las Fiestas Mayas, el 25 de Mayo.
Mi meta era llegar y en lo posible en menos de una hora. Nunca había corrido una carrera en mi vida, salvo alguna que otra en el colegio, con lo cual no tenía ni idea de cómo había que regular la energía para llegar.
Y para colmo la noche anterior se me ocurrió juntarme con mis hermanos a comer una picada con vino incluido. Un horror.

Ese día diluvió mientras esperábamos la largada. Como un novato preguntaba si se suspendía por lluvia, consiguiendo como respuesta unas miradas que trataban de entender a este loco trasnochado.

Finalmente se cantó el himno, y se largo la carrera. Por mi cabeza se cruzaban una mezcla de nervios por si iba a poder llegar, y una emoción de estar ahí, que casi se me cae un lagrimón.

Completé los 10K en 55 minutos, que para mi fue un logró. Había llegado enterito y debajo de la hora.

Después vinieron dos carreras más de 10K. La Chevrolet que terminé en 46 minutos, y la de Reebok que repetí el tiempo.
Entre ambas carreras tuve un tirón durante un entrenamiento que me hizo ir al kinesiólogo para un par de sesiones, con mucha bronca pensando que me perdía la carrera de Reebok.
Pero la pude correr, aunque por cuidarme y regular no pude mejorar el tiempo anterior.

Después de esa carrera es cuando dije; “¿Por qué no? Por que no correr la media maratón de 21K y la maratón de 42K”. Así cantaba bingo en el año.

Para estar entrenar solo, salvo consejos de mi cuñado y de información que consultaba en Internet, parecía media loca la idea sabiendo que solo tenía un mes por delante para los 21K, y otro mes más para los 42K.

Lo primero que hice fue un fondo largo de 20K para ver si estaba en estado. Lo corrí tranquilo en 2 horas, y ahí me dí cuenta que la media maratón la hacía. Mi meta era hacerla en menos de 2 horas.

En septiembre la corrí en 1 hora 46 minutos. Muy bien según lo que me dijeron los que saben. Ahí me agrandé y me dije; “ahora la maratón completa”.
Solo faltaba ver si podía con un fondo de 30K. Dicen, los que sabe, que el resto es cabeza. O sea espíritu y fuerza mental para llegar.

Quince días antes de la gran carrera me lancé a correr un fondo de 31K, que lo hice en 2 horas 58 minutos. Estaba listo. Solo faltaba saber si tenía “cabeza”. Pero eso no se entrena, se ve durante la carrera.

Así llegó el gran día, y me lance a correr mi primera maratón. Fue muy dura, larga, con planteos por momentos como; “que estoy haciendo acá”.
Pero entonces recordé como había empezado esto. Solo con un objetivo de bajar de peso, y mejorar mi estado físico.
Y ya ese objetivo lo había superado ampliamente. Ahora necesitaba de esa adrenalina que se genera cuando uno se fija objetivos posibles pero difíciles.

A la vida uno la puede tomar como un tren, donde se sube y deja que el mismo nos lleve. O ser el conductor y decidir hacia adonde queremos ir.
Muchas cosas personales me pasaron este año, y encontré en el correr una ayuda adicional para superarlas.

Arranque corriendo con dos objetivos claros, pero también me sirvió como forma de vida. Correr me permite encontrarme conmigo mismo mientras corro, y pensar mucho internamente.
Me ayuda a juntar fuerzas cuando uno cree que está aflojando, ya que si afloja no llega a la meta.
No hay objetivos imposibles de alcanzar, siempre y cuando pongamos la mente, el corazón, y el espíritu en pos de los mismos.

Sabemos que el camino es duro, pero al final está la meta. Y detrás de ella los logros.
Nada llega fácil. Uno tiene que poner de su parte.
Reconozco que a veces soy medio cabeza dura, y quiero llegar sin ayuda. Esta vez lo hice. Tampoco es cuestión de compartir con algún personal trainner el logro de mi primera maratón.
Pero si quiero seguir mejorando, ya no lo podré hacer solo.

También aprendí a que más allá de la alegría y emoción, que implica llegar, donde la risa y las lágrimas bailan juntas, hay una soledad que golpea cuando uno cruza la meta y no se encuentra con nadie esperando del otro lado.
Siempre digo que llegar solo a la cima es triste. Se puede llegar acompañado igual, y tiene otro tipo de disfrute.

Pero hoy estoy contento. Corrí mi primera maratón, y alcance mis dos objetivos. Llegar y en menos de 4 horas. De hecho lo hice en 3 horas 51 minutos.
Destruido, dolorido, cansado, y sin fuerzas para dar un paso más. Pero lo logré.

No se que otro desafío se me cruzará por la cabeza. No me preocupa.
En estos últimos 12 meses logré más que tres 10K, una media maratón, y una maratón. Redescubrí la fuerza que tenemos dentro como individuos, y es la que nos permite disfrutar de la vida a pleno.
El resto, sin desmerecerlo, son kilómetros a recorrer……….

1 comentario:

Juan Craveri dijo...

Felicitaciones Eduardo!! Bienvenido al club! Esto es un camino solo de ida y lo que viene son más desafíos con muchas pero muchas satisfacciones y algún que otro sinsabor menor que nos permite apreciar más a esos benditos logros.
Abrazo,

Juan