lunes, septiembre 19

Y UN DIA NO PUDE ESCRIBIR


Uno se cree tocado por la varita mágica cuando siente que tiene temas sobre los cuales puede escribir. Pero un día se choca con la realidad, y la mente se pone en blanco.
No hay manera que se caiga una idea sobre que tema escribir.

Debería prohibirse por decreto que la musa inspiradora que llevamos dentro se tome vacaciones. El escritor no puede darse esos lujos, y la musa debería seguir sus pasos cual esclava del intelecto.

Es cierto que suena un poco ambicioso y soberbio creerse escritor, cuando lo único que uno hace es encadenar palabras, oraciones y párrafos, buscando un hilo conductor que genere alguna congruencia narrativa.

A veces me cuesta encontrar un tema sobre el cual escribir. Comienzo a delinear una idea, y choco con la descripción de una realidad la cual ya he contado de distintas maneras.
El famoso déjá vu literario; escribir sobre un mismo tema de distintas maneras.
Tal vez se quiere expresar temas inconclusos que navegan por nuestra mente sobre aguas revueltas, sin encontrar un puerto donde amarrar seguro.

A veces pienso que una buena copa de vino es la mejor inspiración. Resulta que cuando se llega al final de la botella, solo se han escrito un par de palabras ininteligibles, aunque por suerte nos quede el placer de haber disfrutado de una buena cepa.

Por otro lado creemos que la soledad y una buena música generan el cóctel ideal para encadenar ideas.
Algunas veces resulta. Otras nos aísla del mundo que queremos entender, describir, y explicar, y nos deja una hoja en blanco difícil de llenar.

Desesperados salimos a recorrer el mundo con un lápiz y hojas en la mano, esperando cruzarnos con esa gran idea que nos permita desarrollarla.

Escribir nos es una obligación, sino una descarga emocional que utilizamos como vía para que transiten nuestros pensamientos.
Por eso tampoco hay que preocuparse cuando las ideas no fluyen como un manantial, ya que es una muestra que nuestro estado de ánimo no esta en línea con la escritura.

A veces me pregunto que es lo que me lleva a escribir situaciones que tienen más que ver con una realidad personal, que con un interés del lector.
¿Será que uno tiene vivencias similares a las del resto, y que como tal, logra generar un estado de confort y empatía?
¿O solamente poner por escrito lo que no nos animamos a decir a viva voz?

No lo tengo en claro, pero tampoco me preocupa. Me gusta escribir, y me gusta que la gente me lea.
Y si les parece o no, interesante lo que escribo, que me lo hagan saber con sus comentarios positivos o negativos ya que eso me ayuda a buscar la verdad.

Suena ambicioso, pero es cierto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Colo, es hermoso leer lo que escribis ! Es ver a un amigo con otro ropaje. Sacale la lengua al panico de la hoja en blanco y segui liberando esa creatividad. Nos gusta !!! Beso. Mary