miércoles, septiembre 28

PROFESION LADRONA


Buscada por todo el mundo,
Y también en todo el mundo,
Su fama ha sabido sustentar,
Y a muchos ha sabido engañar

Mitad niña, mitad mujer,
Mitad humana, mitad irreal,
Mitad inocencia, mitad maldad
Mitad previsible, mitad obviedad

Se esconde detrás de todas,
Su disfraz puede ser singular,
A donde vayas ella te espera,
Y es muy difícil de burlar

Su técnica ha sido estudiada,
Por filósofos y científicos,
Libros profundos se han escrito,
Pero ninguno la podido encerrar

Sus armas son muy diversas,
Que en breve pasaré a mostrar,
Ataca paso a paso sin descansar,
Hasta que a la presa logra robar

Inicia con palabras dulces,
Almíbares que se escucharán,
Los oídos y la mente se empalagarán,
Y pobres las presas ni cuenta se darán

Sus profundas miradas punzantes,
Seductoras y sensuales si las hay,
Irán adormitando nuestra vista,
La cual ciega al rato quedará

No nos olvidemos de sus aromas,
Perfumes para toda ocasión,
Envolverán de fragancia a la víctima,
Y a todo su físico inmovilizarán

Después vendrán sus calidas manos,
Que nuestro cuerpo recorrerán,
Asegurando que no haya músculo,
Que quede con fuerza de escapar

Lentamente su suave boca aparecerá,
Y con besos eternos y apasionados,
Mudos y locos nos dejarán,
Callando nuestra resistencia sin final

Ahí su alma misteriosa aparecerá,
Y con gran armonía celestial,
Nuestro entregado corazón robará,
Misión explícita de su ser vital

Así les cuento amigos y mortales,
Como es que una ladrona profesional,
Presente en todo sitio, espacio, y lugar,
Dolidos, heridos y amados los dejará.

jueves, septiembre 22

LAS PÉRDIDAS


Dedicada a los que quieren vivir la vida a pesar de todo…..


Hoy perdí la capacidad de ver. Me quedé ciego.
Las imágenes desaparecieron frente a mí.
Una oscuridad total cubrió mis ojos.
De las bellas imágenes que alguna vez me atrajeron,
Solo recuerdos en mi mente pude mantener.
Ni formas, ni colores; solo blancura eterna.
Ahora solo me queda depender de los otros sentidos.

Hoy perdí la capacidad de escuchar. Me quedé sordo.
Los sonidos dieron lugar a un profundo silencio.
No más ecos. No más ruidos. No más música.
Mi mente deberá descifrar y recordar las palabras,
Que nunca más podrán deslizarse por mis oídos.
Un mar sin voces ni llantos, solo el vacío.
Ahora solo me queda depender de los otros sentidos.

Hoy perdí la capacidad de hablar. Me quedé mudo.
Nunca más podré vocalizar mis pensamientos.
No más elocuentes discursos, ni seductoras palabras.
Como gritar a los cuatro vientos para pedir ayuda,
O tranquilizar al otro con esas frases que supe construir.
Las palabras que suele llevarse el viento, se fueron todas juntas.
Ahora solo me queda depender de los otros sentidos.

Hoy perdí la capacidad de oler. Me quedé sin olfato.
Aquellos enloquecedores aromas femeninos,
Aquellos profundos perfumes finamente acompañados.
Ahora solo un no se que, sin olor, ni respiro.
Incapacidad de rastrear esencias con mi olfato.
Solo vagos recuerdos de narices explorando.
Ahora solo me queda depender de los otros sentidos.

Hoy perdí la capacidad de sentir. Me quedé sin tacto.
Nunca más el roce de una piel, ni la suavidad de una mano.
Asperezas y suavidades confundidas y fundidas en un solo tacto.
Una corteza exterior me recubre la cual no llega a ningún lado,
Ya que sus cables se han roto, y no reciben impulsos.
De un sentir bello y profundo, a la más desconocida nada.
Ahora solo me queda depender de mis movimientos.

Hoy perdí la capacidad de moverme. Me quedé inmóvil.
Nunca más correr detrás de esos proyectos inconclusos.
No fueron los miedos los que me paralizaron totalmente,
Solo mi mente desconectó la alianza eterna con mis músculos.
Ni muecas, ni expresión. Ni un saludo, ni un hasta pronto.
Dedos inertes que no señalas a ningún lado.
Ahora solo me queda depender de mi corazón.

Hoy perdí la capacidad de amar. Mi corazón de detuvo.
Aferrado hasta último momento a relaciones inconclusas,
El buque insignia partió hacia rumbo desconocido.
En su equipaje se llevo las alegrías y tristezas acumuladas.
Lo que siempre me permitió cobijar los sentimientos,
Se rompió como un dique deslizándose colina abajo.
Ahora solo me queda depender de mi mente.

Hoy perdí la capacidad de pensar. Me quedé vegetal.
Los pensamientos emigraron en busca de nuevos horizontes.
Los recuerdos que me hicieron crecer, se desmoronaron uno tras otro.
Ideas inconclusas fueron a encerrarse en al arcón del futuro.
Divagues intelectuales que supimos construir y divulgar,
Se perdieron en el tránsito del desorden mental.
Ahora solo me queda depender de mi espíritu.

Hoy recuperé todo. Soy libre nuevamente.
Mi espíritu salvaje, indomable y adolescente
Recuperó la vista, la escucha, el habla, el olfato, y el tacto
También volvió a latir mi corazón, y mi mente hilo pensamientos.
Como en una orquesta universal, mi espíritu la dirigió.
Y mi cuerpo y alma en su conjunto con una sinfonía nos deleitó.
Ahora solo me queda confiar en mí…….

lunes, septiembre 19

Y UN DIA NO PUDE ESCRIBIR


Uno se cree tocado por la varita mágica cuando siente que tiene temas sobre los cuales puede escribir. Pero un día se choca con la realidad, y la mente se pone en blanco.
No hay manera que se caiga una idea sobre que tema escribir.

Debería prohibirse por decreto que la musa inspiradora que llevamos dentro se tome vacaciones. El escritor no puede darse esos lujos, y la musa debería seguir sus pasos cual esclava del intelecto.

Es cierto que suena un poco ambicioso y soberbio creerse escritor, cuando lo único que uno hace es encadenar palabras, oraciones y párrafos, buscando un hilo conductor que genere alguna congruencia narrativa.

A veces me cuesta encontrar un tema sobre el cual escribir. Comienzo a delinear una idea, y choco con la descripción de una realidad la cual ya he contado de distintas maneras.
El famoso déjá vu literario; escribir sobre un mismo tema de distintas maneras.
Tal vez se quiere expresar temas inconclusos que navegan por nuestra mente sobre aguas revueltas, sin encontrar un puerto donde amarrar seguro.

A veces pienso que una buena copa de vino es la mejor inspiración. Resulta que cuando se llega al final de la botella, solo se han escrito un par de palabras ininteligibles, aunque por suerte nos quede el placer de haber disfrutado de una buena cepa.

Por otro lado creemos que la soledad y una buena música generan el cóctel ideal para encadenar ideas.
Algunas veces resulta. Otras nos aísla del mundo que queremos entender, describir, y explicar, y nos deja una hoja en blanco difícil de llenar.

Desesperados salimos a recorrer el mundo con un lápiz y hojas en la mano, esperando cruzarnos con esa gran idea que nos permita desarrollarla.

Escribir nos es una obligación, sino una descarga emocional que utilizamos como vía para que transiten nuestros pensamientos.
Por eso tampoco hay que preocuparse cuando las ideas no fluyen como un manantial, ya que es una muestra que nuestro estado de ánimo no esta en línea con la escritura.

A veces me pregunto que es lo que me lleva a escribir situaciones que tienen más que ver con una realidad personal, que con un interés del lector.
¿Será que uno tiene vivencias similares a las del resto, y que como tal, logra generar un estado de confort y empatía?
¿O solamente poner por escrito lo que no nos animamos a decir a viva voz?

No lo tengo en claro, pero tampoco me preocupa. Me gusta escribir, y me gusta que la gente me lea.
Y si les parece o no, interesante lo que escribo, que me lo hagan saber con sus comentarios positivos o negativos ya que eso me ayuda a buscar la verdad.

Suena ambicioso, pero es cierto.

jueves, septiembre 15

QUE BAJON MAN…….!!!!


Quien no ha tenido un día con el ánimo por el piso, donde cree que todo se le viene encima. O que le ha agarrado un panic attack difícil de enfrentar.
Creo que a todos alguna vez nos ha pasado, más allá que lo queramos reconocer privada o públicamente.
Bueno, hoy hablaremos de eso, y de sus variadas expresiones.

Suena el despertador. Nos fuimos a acostar torturados por una situación que no sabemos, no queremos, o no debemos enfrentar.
La cama se transforma en algo inmenso. Nos atrapa. No nos deja escapar. Cada salida esta a kilómetros de donde estamos.
Las sábanas se convierten en pulpos que nos atrapan y nos enroscan en sus tentáculos.
Si logramos superarlos, inmediatamente mutan en un ser seductor, que con engaños y palabras empalagosas son invitan a quedarnos un rato más. La idea es no salir de la cama para evitar la realidad que nos asusta.
Finalmente logramos conectarnos con la fortaleza de Ulises para escaparle al canto de las sirenas, y decidimos afrontar la vida, con sus pros y sus contras.
Una vez que vencimos al bajón, seguimos adelante, aunque él nos siga de cerca y nos aceche.

Un nuevo proyecto. Un gran desafío se nos plantea en la vida. Con el pechito argentino avanzamos.
De pronto las cosas no salen como las planeamos, entonces a la vuelta de la esquina aparece el acosador, el bajón.
Nos empezamos a plantear que nada nos saldrá bien, que el universo se ha complotado para que todos los meteoritos de la galaxia decidan virar con destino final de colisión, nuestro humilde e insignificante ser.
Nos creemos en ombligo del mundo, pero como víctimas, pronto a ser desintegradas por dichos asteroides.
Ahora es la fuerza de Flash Gordon la que nos ayuda a combatirlos y salir nuevamente airosos.

Salvo que terminemos con medicación o internados, como seres humanos tenemos las herramientas para superar los bajones.
Ahora, como enfrentamos los bajones cada uno da para escribir un libro.

Tenemos al superado. Nada lo afecta. Ante la adversidad cara de póquer. Como aquella novia abandonada ante el altar que declaró, “él se lo pierde”.
Dicen que en la soledad de su casa, cierra la puerta de su casa, se toma una botella entera de Don Perignon, de las tantas que compró para el casorio, y con el vestido de novia puesto se queda llorando hasta desmayarse en la cama.

No nos olvidemos de la víctima. El mundo entero está en su contra, y se lo hacen ver. Y si no se lo hacen ver, nuestra víctima lo ve, lo intuye. Son poderes que tienen.
Todas las mañanas desayuna los cereales “Porque a mí”, a pesar que el fabricante puso una leyenda de advertencia en el paquete; “cada uno será responsable de lo que coma”.
A la larga, el aprendizaje, y la realidad le irán mostrando que no existen las víctimas, sino aquellos que deciden cargar una mochila pesada, y quienes deciden llevar lo necesario.

Después vienen los negadores. Cara de piedra, corazón de amianto, mente de metal. No sienten, no expresan, no nada.
Ponen ladrillo sobre ladrillo como defensa de aquello que los pueda bajonear.
El único contento es el médico que tendrá que atender los efectos que sobre el cuerpo generarán la negación de un sufrimiento natural, que bien manejado le permitirá crecer.

No nos olvidemos de los sociales. Aquellos que el bajón les agarra en conjunto. Se unen para contar, encontrar sus penas, y aprovechar la situación para aguarlas con unas gotas de alcohol, y porque no con un porrito.
Solos, no se animan ni a mirarse al espejo, pero en grupo asumen su bajón ya que el mismo se siente acompañado.

Después están los pastilleros. Son los que recurren a cualquier fármaco, incluido el amigo de las flores, Bach, no el de las sinfonías, para solucionar sus problemas.
Tienen una farmacia, ideal para la cartera de la dama o el bolsillo del caballero. Cada pastilla para una ocasión diferente.

Tampoco me quiero olvidar de los espirituales. Seguidores de distintas creencias, dedican con fervor sus bajones como sacrificios, sin entender que les pasa, pero creyendo que por alguien y para alguien será.
Delegan la solución de sus estados de ánimos en un poder superior, sin darse cuenta que el poder lo tienen ellos.

Hay muchos más, pero para muestra basta un botón. El bajón en algún momento te agarró, te agarra, o te agarrará. Vivilo, no muerde, pero no te estaciones en él.
Vivirlo y superarlo te dá la experiencia y fuerza para disfrutar de la vida.
Probalo…….

miércoles, septiembre 7

LA PLAYA


Este invierno me encontró de paso por la playa. Fin de semana de trabajo y/o retiro, cargados de días grises y destemplados.

Una tarde libre salí a caminar por la playa. Solo las gaviotas me acompañaban.
Como en mi adolescencia, descalzo y con los pantalones arremangados, me puse a caminar por la arena, en el límite donde las olas mueren en la costa.

La playa es rara. Genera tranquilidad pero también ruido. Una simbiosis de paz y excitación. Las olas rompiendo contra la costa son una sinfonía ruidosa.

Por otro lado, la vista del mar perdiéndose en el lejano horizonte, simula a la perfección el pensamiento humano, como cuando nuestra mente navega en busca de una respuesta concreta.

Y que decir si el día es nublado. La tonalidad verdosa del mar, con un fondo gris oscuro, generan un marco de la calma que precede la tormenta.
Como cuando uno se toma esos segundos de silencio antes de proclamar las verdades acumuladas. Nuestras verdades.

Uno sigue caminando. De un lado el mar y su eterno horizonte. Del otro lado la arena, que con los pies en la tierra, va transformándose sutilmente en médanos, recuerdos de figuras femeninas.

Cada tanto tenemos la suerte de toparnos con un caracol marino, de esos que tienen cautivos sonidos, cuentos e historias de un pasado.
Muchos los levantan y se los llevan de adorno a sus casas, robándoles la oportunidad a los demás de encontrar sus historias perdidas.

Allá lejos unos chicos construyendo castillos de arena. La inocencia de la infancia les permite creer en proyectos duraderos.
Con el tiempo la realidad les enseñara que a veces hay proyectos que se caen como esos castillos. Los buenos se hacen con paciencia y mucho esfuerzo.

Una leve llovizna comienza a caer. Una mezcla de gotas de mar que el viento se lleva y una lluvia que quiere terminar con mi caminata.
El gusto salado del agua se mezcla con mis sabores, los cuales me retrotraen a eventos pasados y agrios.

La caminata va llegando a su fin. Allá a lo lejos diviso el faro sobre el acantilado rocoso.
Durante la noche, su potente luz es el punto de referencia de viajeros en busca de un sentido, cual refugio de los perdidos.
De día, se yergue imponente, con actitud desafiante ante las tempestuosas aguas del océano, prepotente y soberbio.
Comprensión y desprecio en un solo lugar.

Al final de la caminata miro hacia atrás. Solo quedan algunas huellas visibles.
Las livianas las borró el mar y el viento. Las pesadas perduran y expresan el legado que supe construir. Quienes vengan detrás las podrán seguir y continuar el camino que yo comencé.

Me gusta caminar por la playa. Es un ambiente que me invita a pensar. Me permite encontrarme a mi mismo, y a los demás…………

domingo, septiembre 4

HOY FUE UN DIA DISTINTO


Te levantaste temprano y tuviste un día distinto.
Un gris matinal te acompaño, y empaño tu día.
Fuiste el sparring de la vida, que magullones te dejo.
Un fiel felpudo de vivencias olvidables.
Concatenación de equívocos y caminos incorrectos.

Te levantaste temprano y tuviste un día distinto.
El sol te regalo una sonrisa, y su aura te acompaño.
Bailaste un vals con la vida, y tu risa brotó.
Acumulaste recuerdos inolvidables.
Y los caminos se fueron abriendo para su disfrute.

Te levantaste temprano y tuviste un día distinto.
Un espíritu triste y avejentado se apodero de ti.
Pesadillas y sueños truncados te acompañaron.
Iniciaste y abandonaste miles de proyectos.
Tu cara se arrugó al igual que tu vida.

Te levantaste temprano y tuviste un día distinto.
La música de la alegría sonó dentro tuyo.
Dormiste despierto para poder disfrutar.
Nuevas rutas pudiste trazar y con buen viento navegar.
Rejuveneciste mil años, y con otros mil por vivir.

Te levantaste temprano y tuviste un día distinto.
Sin nadie cerca con quien contar u hablar.
La soledad te invadió, de esas que suelen doler.
Llamaste y nadie respondió, solo un eco vacío.
Hasta tu propio ser ese día te abandonó.

Te levantaste temprano y tuviste un día distinto.
Miles de palmadas vinieron a acompañarte.
Una fiesta espontánea a tu alrededor se formó
Un caluroso abrazo de todos y muchos más te abrigó.
Tu ser creció, ya que a todos dejó entrar.

Te levantaste temprano, y ese día lo elegiste vos…….