miércoles, junio 22

EL VUELO DE LA GAVIOTA


Se lanzó en picada desde lo alto de la piedra norte del acantilado. Este vuelo no tenía por destino la búsqueda de alimento.
Más bien no tenía destino. Solo partir, y volar al más allá.

Alcanzó la corriente de aire caliente que le permitió elevarse sin problema, sin tener que quemar energías. Tenía que cuidarlas ya que las iba a necesitar para esta nueva etapa, desconocida e incierta.

Atrás dejaba una época, un tiempo. Los recuerdos la acompañarían, pero no como una pesada carga, sino como un tramo en la línea de su vida.

No miró hacia el punto de partida. Para qué, sino pensaba volver. Solo el horizonte le marcaba su nueva dirección. Su norte.

Sabía de la soledad del viaje. Pero esto ni la perturbó, ni la amilanó. La libertad era su compañera.

Abajo el mar tranquilo, reflejaba la imagen distorsionada de su otro yo. Aquél que fue, y que de golpe se asustó de seguir siendo.
Un arrebato, una decisión meditada, o un no saber que hacer. Una serie de preguntas sin respuestas.

Mientras tanto se iba alejando de su lugar, y ya la corriente cálida no la ayudaba. Ahora era su fuerza para volar la que debía utilizar y sobre la cual debería confiar.

Lejos de un punto de descanso, en el medio del mar, sus fuerzas empezaban a flaquear.
Volver o seguir. Regresar a lo seguro, o arriesgarse a lo desconocido.
El dilema la empezó a incomodar.

Lamentablemente con el tiempo la perdimos de vista, y nunca pudimos saber cual fue su elección……

sábado, junio 18

LA VERDAD VERDADERA


Punzante, hiriente, siempre presente.
La verdad nos duele, y no nos miente
Nos muestra la realidad
Que la mente oculta y disiente

Cala como el frío patagónico
Corta como hoja de afeitar
Nos muestra el único camino
El que siempre quisimos evitar

A veces la endulzamos
O la disfrazamos de cordero
A la verdad no la quiero
Sangrante bebedero

Los niños y los borrachos
Dicen ser los más sinceros
Ya que no tienen noción
De sus dardos certeros

Cuando el dolor queremos eludir
A uno mismo o a terceros
Buscamos en la mentira
Refugio de los sinceros

Nos cuenta comprender
Que la mentira es efímera
Ya que la verdad es paciente
Y sale a luz de primera

Hay mentiras grandes
Y también de las pequeñas
Hay mentiras piadosas
Pero solo con la verdad enseñas

Pensamos con ignorancia
Que el tiempo colabora
Al ocultar una verdad
Que infunde dolor ahora

No quiero seguir mintiendo
Aunque esto llegue a herir
La verdad me dará paz
Aunque sea difícil de digerir

martes, junio 7

EL DOMINO DE LA VIDA


Acción y reacción. Al final todo se resume a eso. Solo un cuerpo inerte, sin vida, no entiende de estos movimientos.
Todo ser humano actúa, para bien o para mal. Por culpa u omisión. Eso afecta a otros que empiezan a influir en otros más, y el movimiento se va exponenciando.
Como la teoría del caos, según la explicación corta: el aletear de una mariposa en una punta de mundo puede ocasionar por efectos no explicados, un terremoto en el polo más alejado.

Así comienza el día de todo ser humano, como una ficha de domino conectada a una interminable fila de los mismos, que se entrecruzan, y entrelazan, formando figuras que se pierden en el horizonte, lejano y desconocido.

El primer paso es la primera acción. La ficha cae, y golpea a la siguiente, y el efecto domino de acción y reacción hace su juego.
Impactamos o somos impactados. Nadie queda a salvo de esta interconexión vivencial.

Nos queremos correr de carril para apartarnos del juego, que no quisimos elegir jugar, o al cual ya estamos cansados de jugar.
Imposible. Siempre hay una ficha que nos vuelve al reducto.

La vida de todos se hilvana cual telaraña, sobre la que quedamos atrapados. Y eso es la vida. Ser una parte del todo.

Nuestras acciones pueden ser calculadas y meditadas, sin dejar nada librado al azar, como el experto jugador de ajedrez que analiza antes de jugar una ficha, todos los movimientos posibles.
Pero la vida no es un juego de a dos, en un tablero plano con solo 64 casilleros y 32 fichas. Ni el 3D puede explicar las dimensiones que alcanza la vida jugada por todos.

Y las fichas siguen cayendo, empujándose unas a otras. Parece un tsunami de interacciones, con y sin conexiones entre sí.
¿Cómo sobrevivir a este arrollar caos? ¿Dónde queda la independencia, el aislamiento, la quietud?
¿Podemos resistirnos al vaivén existencial, o debemos dejarnos llevar por su impulso desorganizado?

La racionalidad y la rigidez no tienen cabida en este domino de la vida. El dejarse llevar en la corriente sin destino aparente, parece ser la ley natural.
El camino al no destino, a la incertidumbre, es la regla de juego. Aceptalo o perdiste……