martes, diciembre 21

EL SUPER HOMBRE COLGO LA CAPA


Muchos años escondido detrás de su antifaz. Muchos años poniéndole el pecho a las balas. Muchos años manteniendo su doble identidad. Pero finalmente no fue ni la edad, ni la jubilación anticipada.
Fue despertarse un día y ver que debía vivir de otra manera. Que el destino de los demás debía dejarse librado a los demás, y que su propio destino debería depender de él.
Fue simplemente darse cuenta que era “humano”.

Remontándose en su historia de vida, no recuerda como se transformó en súper hombre. Seguro que no había sido una decisión de vida, sino más bien un suceso de eventos que lo empujaron a esa personificación, y que fue tarde cuando tomo conciencia de la misma.

La realidad ya lo demandaba, y no había lugar para irse silbando bajito. Sin querer había aceptado su condición, y no podía retroceder.
Bueno podía, pero creía que no. O más bien, no quería quedar frente al resto como un desertor de las responsabilidades que la vida le había otorgado.
O mejor dicho que el había optado por asumir, sin que nadie se lo hubiese pedido.


Hay gente que nace para llevar mochilas propias y ajenas. Creen tener la fuerza suficiente como para soportar más carga que los demás. De ahí sus supuestos súper poderes.
Luego de largos y duros combates, protegiendo y ayudando a los demás, su famosa frase daba les tranquilidad: “soy fuerte, y puedo seguir batallando”.

Fue siempre un modelo a imitar. No porque él lo quisiera, sino por su personalidad, sin saber el mal que terminaba generando en sus seguidores. No todos estaban dotados de la súper fuerza. Y poco a poco sus seguidores se fueron yendo frustrados y angustiados por seguir a un modelo irreal.
La gran ironía era que lastimaba a quienes más se le acercaban. Su súper poder irradiaba un efecto doloroso sobre su entorno. El no lo manejaba, ni lo quería. Pero tampoco lo veía.

Los años fueron pasando. Algunos buenos y otros no tanto. Pero siempre dispuesto a combatir y ayudar, como si tuviera escrito un mandato en el alma. Un mandato inexistente a decir verdad. Solo producto de un lugar y personaje que fue tomando prestado de aquí y de allá.

Pero dicen que los súper poderes se acaban. No se sabe si con el paso del tiempo, el cansancio, o las ganas de vivir de incógnito y sentir lo mismo que el resto de los mortales.
O tal vez por la soledad que implica mantener una doble identidad.
Su gran duda era a quien pasarle la posta de esta gran misión. Aunque tal vez el mundo sea más real sin ningún súper hombre.

No más aventuras ajenas. No más estar atento a toda hora por los demás. Solo ser uno más. Solo vivir la vida como tal, y disfrutarla.
Total los hombres han podido vivir tanto tiempo sin ayuda de súper poderes, que lo podrán seguir haciendo.
Además no se ha podido comprobar que durante el tiempo en que él estuvo presente, el resto haya estado mejor. Tal vez fue una ilusión óptica para justificar su doble identidad.

Por eso nuestro súper héroe colgó la capa, y con ella descubrió la debilidad.
Y al fin nuestro súper hombre lloró. Había vuelto a ser humano.

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