domingo, noviembre 14

UN BUEN MOMENTO


La vida diaria es vertiginosa, y no se porqué los argentinos le ponemos, encima, más vértigo.
Todo lo hacemos corriendo. Vamos a trabajar apurados; al supermercado apurados; a comer apurados; y ni que hablar cuando nos vamos de vacaciones. Somos insoportables.

En este mar de vértigo, todos intentamos buscar un remanso donde darnos un lugar, para pasar un buen momento.

¿Y cuales son esos buenos momentos? Hay muchos. Veamos un poco.

Un buen momento puede ser en soledad o acompañado. En pareja o en grupo. Lo importante es la predisposición de salir a buscarlo.

Estos recreos de la vida están al alcance de la mano, y nos renuevan el alma de energía. ¿Quién no disfruta de un buen momento frente a un exquisito vino abierto para una ocasión especial?
Solo, o acompañado con aquellos que los pueden disfrutar como uno. Destapar ese vino que fue guardado durante años, nos permite que se liberen aromas y sensaciones donde el pensamiento profundo, un buen diálogo, o una ronda de cuentos nos generen un maridaje completo.


La detención psicológica del tiempo nos permite un relax mental para seguir adelante.
¿Quién no disfruta de un buen libro donde el autor nos va llevando por caminos trazados por su imaginación donde nuestro ser se transporta y pasa a formar parte de la historia?
El leer es una actividad solitaria. El compartir una buena charla con quienes han tenido la oportunidad de leer lo mismo que nosotros, es una amalgama de distintas visiones y conclusiones que enriquecen el ambiente.

Las ondas musicales se nos introduce por los poros de la piel inundando nuestro interior, y mientras nuestra alma baila.
¿Quién no se ha conmovido por los ritmos y acordes que vibran desde el parlante creando una armonía con la profunda letra de una banda compenetrada en su música?
La música nos moviliza desde el repiquetear de los dedos sobre un escritorio hasta el baile desaforado en un boliche. Este último no es mi caso.
La música nos permite pensar, descansar o deleitar. Solo hay que saber elegir cual.


El silencio sonoro de una buena conversación amplia el conocimiento sobre nosotros y los demás.
¿Quién no disfruta de una buena conversación con su pareja, un amigo, un familiar, o con una persona que se acaba de conocer?
Arte milenario para transmitir conocimientos. Momento de la escucha. Intercambio de vivencias, historias o simple cuentos. Ponernos al día con amigos. Conversar sobre un problema con nuestra pareja. Deleitarnos con los cuentos diarios de nuestros hijos.

El frenesí de dos cuerpos amándose, elevan a la pareja a un estado de paz y unión.
¿Qué pareja no llega a un nivel de comunicación única en el arte de amar?
Un encuentro, un momento, una eternidad. Un acto que vale mil palabras.

La parálisis momentánea frente a la naturaleza que llegamos a apreciar, nos muestra lo pequeños que parecemos ante tanta inmensidad.
¿Quién no deleitó sus ojos frente a un paisaje natural como las montañas?
La naturaleza nos descansa la vista y el pensamiento. Nos permite disfrutar de lo que somos parte en este mundo, y lo que tenemos que cuidar para quienes nos siguen.

Una vida se construye de la suma de buenos y malos momentos. Los malos momentos a veces no se pueden evitar. Hay que enfrentarlos, superarlos, sobrellevarlos.
Los buenos momentos los podemos buscar.
Hoy comenté algunos…. Hay tantos…..

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es importante en esta vida tan acelerada en la que estamos viviendo, poder bajar un par de cambios y disfrutar de esos pequeños y gran momentos de la vida.
Me gusta mucho todo lo que estas escribiendo. Beso grande, Mariana R

Anónimo dijo...

Me encanta la forma en que pones tus ideas y las expones ante todos. Me gusta, me gusta. Como te inspiras me pregunto.