lunes, noviembre 22

DESNUDAR EL ALMA


¿Quienes somos? ¿Cómo nos mostramos? ¿Qué pensamos y que decimos?
¿Somos genuinos y sinceros, o nos ocultamos detrás de un personaje de fácil aceptación general?
¿Uno es lo que es, o lo que le dejamos ver a los otros?
¿Nos asusta ser nosotros, o preferimos otra tarjeta de presentación que nos abra puertas en este mundo tan complicado?

Podría seguir, pero creo que queda claro el punto. A veces queremos ser nosotros pero no nos animamos. El mundo nos inhibe, o nos obliga a acomodarnos a las circunstancias.

Hay varios motivos por los cuales nos cuesta ser totalmente auténticos. Vivimos en un mundo donde las relaciones con los otros nos obligan a veces a andar con cuidado.
Mostrarse tal cual uno es, implica correr un riesgo de no ser aceptado. Esto no implica que uno sea falso. Es solo dar un paso a la vez. Tirarse de cabeza tiene sus riesgos, aunque hay algunos más arriesgados que otros.


El principismo puede llegar a ser inútil si no nos ayuda a lograr nuestro objetivo, generar un cambio en los demás. Una negociación astuta puede llegar a dar mejor resultado. Pero, ¿es genuino? ¿Quiénes terminamos siendo?

La represión de los sentimientos nos es buena. Hacer o decir lo primero que sentimos tampoco.
¿Quién no se frena ante de mandar a un jefe al demonio ante una situación conflictiva?
¿Quién deja pasar un momento antes de decirle algo a la pareja que puede llegar a herirla?

El momento también es muy importante. Hay momento para hablar y otros para callar.
Momentos para escuchar y momentos para ser escuchado.

Entre el “soy así” y “vivir en la mentira” hay un trecho. Hay que saber buscar el punto de equilibrio. Uno puede ser auténtico sin tener que luchar todas las batallas, solo aquellas que definen una guerra.

Tampoco es posible manejar todos los impulsos. No somos robots. A veces la autenticidad sale aunque no lo queramos evitar.

Uno cuando quiere conseguir un trabajo o una pareja intentar resaltar lo que el otro busca. Nos guardamos ciertas cosas para cuando avance la relación.
Fingir es otra cosa, es una mentira de patas cortas.

Hay gente que vive toda su vida detrás de un disfraz lo cual no creo que los haga felices. Y siempre se termina notando que en frente tenemos una persona con antifaz.

¿Pero como manejamos situaciones donde ser genuinos herirá sentimientos, pero donde tampoco las podemos dejar pasar? Ir de frente es mortal. Dilatar es peor. ¿Una mentira piadosa?

Me gusta la gente franca, que se arriesga. No me gusta el kamikaze que plantea esto es lo que hay, “tómalo o déjalo”. Puede haber grises.

Los seres humanos somos adaptativos. Podemos adaptarnos a una situación sin perder nuestra esencia, aportando lo que somos.
Somos seres interesantes. Solo hay que darnos a conocer. Ser simple no implica no ser profundo e intenso.

Si quieres ser rebuscado dedícate a la política o al espectáculo…..

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