domingo, septiembre 19

EL FUTBOL UNA PASIÓN INDESCRIPTIBLE


Soy leproso, léase de Newell’s Old Boys de Rosario, NOB. Mi padre me hizo de NOB. Mis primos rosarinos son de NOB. A mis hijos les transmití la misma pasión. Ya mis sobrinos, cuyo padre no le interesa el fútbol, también los hice de NOB, ganándole de mano a mi suegro bosteros, que sin hijos varones se quedó con las ganas.

Hoy NOB le ganó a River por 1 a 0 en Rosario. Partido flojo en lo futbolístico, pero cargado de emoción. ¿Qué nos genera el fútbol? Una pasión cortoplacista, pero pasión al fin. Una rara sensación de alegría. Una explosión de emociones: amor, bronca, alegría odio, etc. Nada profundo, pero fuerte al fin.

Uno cuando ve un partido del color de sus amores, rojinegro en mi caso, parece olvidarse de la razón y solo se deja llevar por los sentimientos.

Uno sufre, se alegra, putea, y si las cosas se dan festeja hasta más no poder. Incluyendo en el festejo el cargar a los amigos del equipo vencido.

Con apuestas diversas el lunes empieza con otro sabor cuando uno se siente vencedor del cotejo del fin de semana. Solo por unos días hasta el partido siguiente.

Ni que hablar de los clásicos, más allá que ahora nuestros eternos clásicos nos miran por TV. Que feo irse a la B. Como ven festejamos los triunfos, como las derrotas ajenas.

¿Cómo explicar la amargura de perder un partido? ¿Cómo sobreponerse al mal humor de perder un campeonato en la última fecha? ¿Cómo explicar la alegría de ganar en el último minuto de un partido mal jugado?
No sé. Eso es el fútbol. Pasión de multitudes. El moderno circo romano.

Hasta el más racional pierde los estribos sentado en la tribuna. Señoras y señores bien educados, descargan su bronca contra el árbitro de turno, mientras al día siguiente seguirán siendo señoras y señores.

En fin, hoy estoy contento. Veremos la semana que viene……