viernes, agosto 28

LA IDEOLOGIA Y LA ÉTICA


Hoy comencé el día leyendo las siguientes frases del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, en referencia a la guerrilla que azota desde hace lustros a su país, la FARC.

Veamos algunas:

“Nosotros no estamos hablando de un juego político, sino de una amenaza que ha vertido sangre en nuestro país. No estamos hablando de un tema liviano, de soberanía o acuerdos jurídicos".

"Cuando Europa, los Estados Unidos y Canadá, al reconocer estas realidades, han declarado a estos grupos terroristas, a nosotros nos sigue inquietando que América Latina no lo haga, no se decida a reconocer como terroristas, no algunos hechos, sino la actividad general de un grupo".

"Colombia aspira a que todos los países de la región declaren a estos grupos terroristas. Nos preocupa muchísimo que todavía hay quienes acepten connotaciones políticas en el accionar de los terroristas".

Ante el silencio latinoamericano, me surge la siguiente pregunta, la cual aplico con más énfasis a la realidad argentina, ¿la ideología puede estar por encima de la ética? ¿Todo es justificable por seguir una ideología?

El tema colombiano espero que vea una luz luego de la cumbre de UNASUR, aunque conociendo a los participantes lo dudo. Tal vez si Lula pueda hacer algo. De nuestra presidente prefiero no opinar en este tema. No está a la altura de las circunstancias.

Pero yendo a nuestro país, vemos a diario como sucede lo mismo. Uno ve políticos, organizaciones sociales, periodistas, intelectuales, que teniendo una definida ideología de izquierda, o “progresista”, avalan decisiones, acciones, y comportamientos no éticos.
Veamos un poco.


Muchos podemos concordar con el poder económico que representa el Grupo Clarín, y lo que ha presionado a los distintos gobiernos para seguir ganando poder. Solo basta recordar que cuando Perón expropió al diario La Prensa, el gran beneficiario de entonces fue el “gran diario argentino”. Y así siguió con los militares (papel prensa), los gobiernos democráticos (privatización de canales), y hasta con los kirchner (multimedios).
Ahora bien, que puntualmente el gobierno utilice fondos de todos para su pelea con dicho medio a través de un “fútbol para todos”, cuando eso solo puede suceder en los centros urbanos, y habiendo niños y ancianos muriéndose de hambre a diario, no es ético.

Es lastimoso, que en los lugares donde más se podría combatir la pobreza con los fondos que se destinan al “fútbol para todos”, son aquellos en donde no se tiene acceso directo al canal 7, dado que si no tienen antena o cable no pueden captar la señal.
Pero todo es válido detrás de una “ideología”.

Otro tema que se relaciona con el anterior, es el proyecto de ley de Medios Audiovisuales. Más allá del texto, que no lo leí, preocupa la intencionalidad. Las frases dichas por la presidente Cristina Kirchner al presentarla, dejan entrever que su única intención es manejar la información que llega al pueblo, de la misma manera que hoy manejan las cifras del Indec.
Sino veamos algunas de ellas:

“Libertad de expresión no debe confundirse con libertad de extorsión; y libertad de prensa no puede ser confundida con la libertad de los propietarios de la prensa”.

“Como nunca se va a poner a prueba la capacidad de ese Parlamento; será sometida a prueba la democracia argentina, pero estoy segura de que saldrá victoriosa”.

Si a esto le sumamos como han manejado los Kirchner a la prensa en Santa Cruz, tenemos un panorama más claro de cual es su intención final.
¿Es ético buscar la unidad de pensamiento? ¿Corresponde con los ideales de país no aceptar diferencia de opinión? ¿A quien le gusta como Chávez, asiduo asesor de los K, maneja la libertad de expresión en Venezuela?

Siguiendo con esta línea tenemos casos de corrupción por doquier durante la era K, (las valijas de Antonini, las causas de Jaime y De Vido, los fondos de Santa Cruz, la bolsa de Felisa Miceli, etc.).
Por otra parte las amistades de los K, se contradicen con la justicia que luego exigen como por ejemplo en el caso AMIA. ¿Cómo se justifica que D’Elia que defiende al régimen iraní, acusado de formar parte del atentado, forme parte del entorno de este gobierno? ¿Cómo puede ser que este gobierno tenga fuertes lazos de amistad con Chávez, aliado estratégico de dicho régimen?

Como vemos hay infinidad de situaciones donde la ética de este gobierno es de dudosa existencia, ante lo cual me pregunto: ¿se puede apoyar todo en vías de una ideología?

Ahora me pregunto, ¿hay realmente una ideología profunda detrás de los seguidores K, o hay intencionalidades de otro tipo?

La respuesta a cargo del lector…..


martes, agosto 4

SALIR DE LA ZONA DE CONFORT


La semana pasada, fue una semana muy fría en Buenos Aires. Hubo días que daban ganas de quedarse en la cama, de no salir de la zona de confort. Es ahí donde se me ocurrió divagar un poco sobre este tema tan trillado, pero no por eso menos interesante.

Desde que nacemos tenemos la eterna disyuntiva si salir o no en la zona de confort, entendiendo por tal, una situación que nos es cómoda, conocida, que no nos implica asumir nuevos riesgos, los cuales la podrían poner en peligro. En esta zona podríamos subsistir por el resto de nuestros días, aunque para ello resignemos situaciones nuevas, con el riesgo de que esa dejadez o resignación termine achicando a futuro nuestra actual zona de confort, entrando en un círculo vicioso de final poco atractivo.

Uno cuando nace sale de la primera zona de confort, el vientre materno. En este caso parecería que no tenemos opción. A los nueve meses o se sale o nos echan.
Pero ya en esta etapa se notan aquellos que quieren salir antes (los sietemesinos, los que no paran de patear en la panza materna), quienes empiezan a mostrar un interés por conocer y arriesgar más.


Luego pasamos al corralito (no el de Cavallo). Está el que se queda quieto, o el que patalea, llora, o tira todo afuera del cerco para que lo dejen salir.
Después seguirá el crecimiento, la adolescencia, donde se comienza a formar la personalidad del ser humano, y donde empieza a distinguirse con mayor claridad quienes quieren salir de la zona de confort y quienes no.
Y así, hasta que nos acabe la pila, seguiremos enfrentándonos a la encrucijada: salir o no salir.

Como dijimos, salir de la zona de confort implica asumir riesgos. Dejar una situación, que a priori creemos, previsible, por una desconocida pero que a su vez nos puede permitir ampliar nuestra zona de confort. El famoso “el que no arriesga no gana”, aunque esto no implica que haya que analizar los costos y beneficios del nuevo paso a seguir.

Tampoco creamos que todo aquel que sale de su zona de confort, esta en búsqueda de una etapa mejor. El desconocimiento, la ansiedad, o la inconsciencia, por citar algunos ejemplos, también nos empujan a salir de la zona de confort, teniendo como futuro incierto el resultado a alcanzar.

Por otro lado, es común ver a la gente exitosa, independientemente de que consideremos por exitoso, justificar dicho logro por haber salido de la zona de confort. Inmediatamente podría establecer que existe una causalidad en ello, pero por otro lado cuantos hay que salen de la zona de confort, y terminan en un nivel peor.
Podríamos simplificar que es una condición necesaria pero no suficiente.

El salir de la zona de confort nos abre un abanico de oportunidades. Luego estará en uno, el seguir el camino correcto, sin dejar de lado el efecto suerte, o “random” como le gusta llamarlo a Nassim Taleb.

Resumiendo, hasta ahora tenemos a aquellos que se quedan en la zona de confort, con un alto riesgo de que la misma se achique, y pasemos al disconfort.
Luego tenemos a los que salen de la zona de confort, pero no aciertan con sus decisiones, dejando que las oportunidades fluyan entre sus manos. Estos ya no podrán volver a la misma zona de confort anterior, sino que quedarán flotando en un limbo de la desazón, salvo que sigan intentando el logro del objetivo. Aunque la suma de intentos les irá quitando energía.
Por último tenemos a los que han ampliado su zona de confort, y van en pos de la próxima ampliación. Acá debemos hacer una disgregación. Una cosa es la actitud de buscar nuevos rumbos, oportunidades, o desafíos, y otra cosa muy distinta es ser un eterno disconforme. Este último nunca encuentra una zona de confort, ya que no tienen en claro sus objetivos, y por ende nunca los alcanzarán.

Ahora bien, hay una categoría muy pocas veces analizada (o tal vez nunca) la cual se ve comprendida en la siguiente pregunta: ¿dónde encajaría aquella persona que la vida le negó oportunidades, que nunca pudo vivir en una zona de confort?
El caso más claro sería una persona que nació en un ambiente pobre, y que nunca se le brindo una oportunidad de salir, o mejor dicho de entrar, a una zona de confort.

En este estado no hay posibilidades para el cambio que no surjan por fuera de la persona, y lamentablemente esta en una situación de indefensión que lo hace vulnerable, y candidato al aprovechamiento por parte de otros.
Es así como otros individuos o grupos aprovechan de esta situación para generarle una zona de confort, prestada o sin sustento, a cambio de una sumisión encubierta.
Claros ejemplos encontramos en los políticos populistas, en empresarios inescrupulosos, o en vendedores de ilusiones como muchas sectas existentes en el mundo.

Como vemos, el único camino viable es darle los medios para que la persona tenga acceso directo a oportunidades, por las cuales él mismo pueda ir generándose su zona de confort.

Otro punto de vista es el efecto sobre nuestro entorno (familiar, laboral, social, etc.) que generaran las decisiones que tomemos sobre nuestra zona de conforto, para un lado o para el otro.
El entorno puede actuar como freno o limitante, o también como motivador o impulsor. También las decisiones que tomemos pueden generar rupturas con nuestro entorno, es así que uno muchas veces arma su plan de vida personal, o profesional, sin contemplar el condicionamiento que el entorno nos generará.
Quedará en cada uno el análisis de riesgo/beneficio en cuanto a relaciones con terceros, siendo la negociación en pos de un equilibrio lo más recomendado, pero esto estará sujeto a los valores de cada uno lo que nos llevaría a un tema más complejo.