sábado, abril 25

CASTIGO SOCIAL: JUSTICIAS O CAZA DE BRUJAS


En este último tiempo, ante distintos eventos, he notado que muchas veces hay personas que son aisladas por el resto de la sociedad ante portación de apellido.

Así podemos ver como son escrachados, aislados, separados, ignorados, familiares de: políticos que fracasaron en la gestión pública, militares ligados a la represión, empresarios inescrupulosos, etc.

Ante esta situación me pregunto, ¿es válido castigar a los portadores de apellido por lo que hicieron sus parientes? ¿Qué deben hacer para no ser excluidos, renunciar en Plaza de Mayo a dicho parentesco?

Para redondear mi planteo, no puedo de dejar de lado el accionar de la justicia. Su influencia en el accionar de la sociedad es muy importante, ya que si la sociedad confiase en sus fallos, el castigo social sería innecesario.
También importa en este planteo los valores que tiene una sociedad. Si los mismos fuesen firmes, y no, acomodaticios, el castigo social no sería necesario.

Ahora bien, en Argentina estamos lejos de tener una justicia activa, justa, y no exenta a las presiones políticas. Por otro lado los valores que tenemos como sociedad, no solo son casi inexistentes, sino que son volátiles y cambiantes ante la realidad política de turno, una de principales causas de cómo nos va como país.

Como vemos estamos ante una situación donde existe un campo propicio para el castigo social, pero también su génesis es lo que la invalida.
Una sociedad sin valores bien definidos y que aplica el castigo social puede caer en la arbitrariedad, la revancha, y la caza de brujas (¿quien tiene el derecho a tirar la primera piedra?).

Por otro lado, ¿cómo debería actuar el familiar? ¿Renegar de su apellido y de su pariente?
¿Se puede pedir a un hijo que reniegue del padre, o a un padre que reniegue de su hijo?
(Insisto, ¿quien tiene el derecho a tirar la primera piedra?).

No tengo respuestas, pero creo que es un tema que merece ser meditado. Tal vez a partir de ahí empecemos a pensar en mejorar nuestros valores.

sábado, abril 4

EL LEGADO DE LOS KIRCHNER´S


Esta semana falleció el ex presidente argentino Raúl Alfonsín. Asumió como presidente en una etapa difícil, ya que veníamos de una dictadura, y tenía que restablecer la democracia en todos sus órdenes.
Tuvo fallas no solo en lo económico, sino también en lo democrático que quiso ser.

Mantuvo los canales en el poder del estado, signo contrario a una real libertad de prensa, Decretó el estado de sitio, y acusó de golpistas a ciudadanos y periodistas que tuvieron que huir al Uruguay, intentando crear un inexistente golpe cívico-militar.

En lo político fue participe del pacto de Olivos, luego criticado, y de la creación de la alianza, con el solo propósito de ganarle al peronismo, pero que luego fracaso como gobierno al cumplir su mezquino objetivo.

En lo económico nos dejó un país en la antesala de la hiperinflación, fundido, y defaulteado.

Pero entonces, ¿qué fue a despedir la gente el otro día en el velatorio en el Congreso, y en su entierro en la Recoleta?


Por otra parte habíamos empezado a aceptar las diferencias, y la política empezaba a basarse más en que país queríamos, que a quien detestábamos.
No existía el nivel de violencia diaria de todo tipo que hoy existe.

Pero ahí aparecieron los Kirchner´s, que lo único que saben hacer es enfrentar a los argentinos, unos contra otros.
Empezaron con los militares. Retrocedimos a la época de Alfonsín, en otro momento histórico, y se reflotaron e incentivaron los odios y la revancha.
También se empezó a generar una desactualizada “lucha de clases”, donde el discurso oficial se basaba en que hay pobre por que los ricos abusan de ellos.
Con el ánimo de ser populares, ya que Néstor Kichner ganó solo con un 22% de los votos, empezó a sumar sectores, aprovechando con su discurso y accionar la generación de odios. Su tono siempre agresivo, sin ánimos de sumar, sino de separa, generaron gran parte del virus de la violencia que hoy existe en todos los niveles.

Por eso fue la gente en masa, y autoconvocada a despedir a Alfosín. El mensaje fue claro para el que lo quiera escuchar: “Rechazamos el legado de enfrentamiento, odio y revanchismo de los Kirchner’s. Preferimos, pese a sus errores, la actitud de la búsqueda de consenso que siempre tuvo Alfonsín”.

Esperemos que la mayoría silenciosa lo haya entendido así, y en las próximas elecciones lo refleje en las urnas.