viernes, febrero 27

CAPITALISMO SERIO, Y LA POLÍTICA


En un artículo de Nassim Nicholas Taleb sobre “Los bonus de los bancos condujeron al desastre”, publicado en castellano por El Cronista Comercial, el autor expone las falencias de un sistema de remuneración donde se reconocen los éxitos, pero no los fracasos.

El sistema de “bonus”, o compensación variable, resulta en abonar una suma adicional al sueldo fijo, en función de la performance. Esto lleva a que los empleados se esmeren por generar negocios.
Esto no existe solamente en el sistema financiero. Por ejemplo es muy común que se utilice esta metodología en vendedores, aunque en los bancos es donde los bonus pueden, o mejor dicho podían, superar ampliamente el sueldo anual de cualquier ejecutivo.


Como los sistemas para determinar los bonus se basan generalmente en los ingresos anuales, quedan de lado los efectos negativos futuros que los negocios que produjeron dichos ingresos, pudieran llegar a tener.
Un claro ejemplo es otorgar una linea de financiamiento a una empresa, donde el ejecutivo comercial mejorará su bonus por el fee inicial que se le cobra a la empresa, independientemente de que al final la empresa defaultee el préstamo.

No son sistemas fáciles de armar, ya que deben servir de incentivos para lograr más y mejores negocios, pero también se tiene que tener una mirada crítica de no estar hipotecando el futuro. La mayor contra, base del artículo, es que estos sistemas no contemplan los castigos, más allá de despedir al ejecutivo, ya que si el negocio por el cual cobró el bonus, termina siendo un mal negocio a futuro no deberá devolver lo cobrado.
Es decir no se cumple la máxima del capitalismo: que haya premios y castigos; por lo cual habría mucho para discutir sobre que el capitalismo serio ha sido el culpable de la crisis internacional.
Pero esto es tema de otro post.

El punto que quiero resaltar acá es que el sistema de bonus que se ha aplicado en el mundo de las finanzas, tan criticado por progresistas, socialistas, anti capitalistas, etc., del mundo y especialmente de nuestro país, es el que funciona en la política.

En las naciones democráticas, los pueblos mediante el voto eligen a sus representantes. Estos luego tienen la potestad de hacer y deshacer a su antojo.
Algunos dirán que tienen los límites que le fija la ley, pero aquellos que vivimos en países poco serios, Argentina en mi caso, la ley es un mutante alimentado por el gobierno de turno.

Como podemos ver en los gobiernos recientes, y actuales, los políticos usan al país como un conejillo de indias, o como una vaca lechera a la que deben exprimir hasta la última gota. Total no hay castigo. Como se dice en inglés es un juego ”win-win” (ganar-ganar).
Si hacen las cosas bien se perpetúan hasta que las empiezan a hacer mal. Esto es infalible. Si las hacen mal, se van a su casa sin remordimiento, mientras el país explota por el aire.
¡Nada que perder!

Me pregunto, ¿Qué diferencia hay con el sistema de bonus del sistema financiero mundial? Los políticos juegan al mismo juego, premios sí, castigo no.
Lo más triste es que tampoco existe un castigo social, y encima seguimos dando oportunidades en elecciones a políticos que fracasaron en el pasado.

A modo de ejemplo hoy vemos como la pareja presidencial, Cristina en el sillón y Néstor detrás de bambalinas, juguetean con la riqueza del campo y con los fondos de los futuros jubilados, buscando resultados en el corto plazo, pero hipotecando el futuro. Total el sistema de “bonus político” no contempla el castigo.
Cuando ellos se retiren a vivir a alguna de sus tantas residencias (¿en el exilio?), nosotros tendremos que pagar la cuenta de la fiesta con más impuestos.
Siempre es así. Sino pregúntenle a los americano como van a devolver la deuda que se esta contrayendo para salvar a los bancos de su país.

Por eso recomiendo que lean el artículo citado, pero extrapolan el contexto del mismo a la política argentina. Tal vez así pensemos un poco distinto a la hora de votar.