martes, enero 20

PONZI, BERNIE MADOFF, Y LOS GOBIERNOS ARGENTINOS


El esquema Ponzi es una operación fraudulenta de inversión, que implica el pago de prometedores o exagerados rendimientos (o utilidades). En realidad, esta estafa consiste en un proceso en el que las ganancias que obtienen los primeros inversionistas son generadas gracias a nuevos inversores que caen engañados por las promesas de obtener grandes beneficios. El sistema sólo funciona si crece la cantidad de nuevas víctimas.
Carlos Ponzi, un inmigrante italiano, fue quien la llevó a cabo en los años ’20 en USA.
Fuente: wikipedia

Bernand Leon Madoff reflotó dicho esquema, y el cual le estalló en las manos en Diciembre 2008 producto de la crisis financiera mundial.

El común de denominador de dicho esquema se engloba en:

- Promesas de altos beneficios a corto plazo.
- Obtención de beneficios financieros que no están claros de donde surgen.
- Dirigido a un público no financieramente responsable.
- Se relaciona con un único promotor o una única empresa.

Esto es básicamente lo que nos ofrece nuestra “clase política”:

- Bienestar solo en el corto plazo
- Un bienestar no del todo claro, ya que termina siendo más una sensación que una realidad
- El discurso dirigido a los más necesitados, o mejor dicho una pobreza funcional generada y mantenida por el poder político
- Y solo promocionado por nuestra clase política

Veamos como se aplica el esquema Ponzi en nuestro país……


Cuando uno analiza el bienestar general de la argentina no nota cambios entre la época en que se retorno a la democracia, y donde estamos hoy, más allá de los avances tecnológicos que con algunos atrasos todavía están a nuestro alcance.
No entro en el debate que con la democracia estamos mejor en cuanto a nuestras libertades, que con la dictadura, ya que esto debería ser considerado como un hecho, pero la realidad nos muestra que la democracia aún esta en deuda.

Hoy con la destrucción de los principales indicadores económicos es difícil comparar la evolución desde los ’80 hasta el presente, pero con solo recorrer un poco el país notamos que:

- Que sigue siendo la pobreza un tema sin resolver y creciente: lo podemos medir por la cantidad de emprendimientos solidarios (comedores, ong’s, aportes privados, etc) que existen, ya que los fondos del estado destinados a los mismos no llegan en su totalidad
- Menos educación: hay menos clases, hay más chicos que necesitan trabajar para ayudar a sus familias, etc.
- Menor bienestar: transportes, seguridad, etc.
- Mayor desánimo en la gente. Solo hace falta recorrer un poco los barrios y ver que la gente está desesperansada.

Podría seguir, pero con algunos cambios o variantes que el lector podrá incorporar, creo que llegará a la misma conclusión.

Ahora bien, ¿Cómo y porqué llegamos a esto?

Durante los ’80 el poder político mantuvo siempre una política de inflación alta, salvo breves períodos, para financiar gasto público, gasto que nunca se vio reflejado en una mejor calidad de vida de los ciudadanos.
La inflación es un impuesto silencioso, que recae con más fuerza en los más pobres. El resultado final fue una hiperinflación que empobreció más al país y a su gente.

Durante los ’90 se tomaron medidas para reducir el déficit fiscal. Si bien por una lado es cierto que se vendieron empresas deficitarias, y se redujo la inflación, aumentó fuertemente el endeudamiento externo, e interno. También es cierto que este último fue en sus principios para documentar deudas generadas durante los ’80 (proveedores y previsionales).
Lamentablemente, y como siempre ocurre con la voracidad de nuestros políticos la deuda siguió creciendo para financiar nuevamente un gasto público que tampoco reflejo una mejor calidad de vida de los ciudadanos.
Como bien sabemos, el endeudamiento del estado tiene que salir de futuros impuestos, ya sea bajando gastos para utilizar la recaudación que ya se genera, o imponiendo nuevos gravámenes. El resultado final fue mayores impuestos, default de deuda, confiscación de depósitos, recesión, y nuevamente más pobres.

Durante los 2000, ya pasado el caos de De La Rua, cuyos efectos los incluí en el párrafo anterior, el poder político, primero Duhalde, luego su delfín (ahora ex) Kirchner, y luego su mujer Cristina, tuvieron que rebuscárselas para seguir manteniendo el esquema político imperante en la argentina desde los ’80 y que nunca cambio: el gasto público para beneficio de unos pocos (clase política), en desmedro de todos.
Ya no había capacidad de utilizar el impuesto inflacionario con el desborde de los ’80. Ya no había capacidad de endeudarse como en los ’90. Ahora solo quedaba lisa y llanamente cobrar más impuestos. Es así que aprovechando un dólar más alto, y un precios de las materias primas en récords históricos, se aplicaron retenciones, aumento de impuestos internos, a los ingresos brutos, etc., se llevó al país al nivel más alto de impuestos sobre el PBI, obviamente sin conseguir una mejora sustentable para la ciudadanía.
Como si fuera poco se confiscó los fondos de los futuros jubilados, para utilizarlos en inversiones con efectos de corto plazo, y muchas de las cuales jamás se recuperarán los fondos.

Un par de espejismos iniciales, la billetera política, más un retoque superficial sobre los índices económicos nos intentaron mostrar un cuadro pintado sobre una realidad, la cual hoy ya no se puede ocultar.
Encima con ingresos fiscales cayendo, otro triste final nos espera.

Como será, no lo sabemos. Conociendo la intolerancia, soberbia, y revanchismo de quien nos gobierna en las sombras, no me extrañaría un escenario donde se avance sobre los derechos de propiedad, libertad de expresión, y la pérdida de otras libertades.

Lo bueno de todo esto es que a la “clase política” se le acaban los medios para vivir a costa de los ciudadanos. Lo único que espero es que al final realmente aparezca la justicia en la argentina, y que todos aquellos que abusando de la función pública hayan enriquecido su patrimonio a costa de todos los ciudadanos, hayan sido en los ’80, ’90, o en los ‘2000, terminen como Ponzi o Madoff…..entre rejas.

viernes, enero 9

LA CALESITA


Terminó el 2008, complicado, y empezó el 2009, que pinta más complicado.
Si uno hace un balance hay tres temas que marcaron el 2008; la resolución 125 sobre las retenciones al campo, la estatización de Aerolíneas Argentinas, y la expropiación de los fondos de los jubilados en las AFJP por parte del estado.


Arrancado el 2009 vemos que el campo esta en crisis (caída de precios, sequías, falta de políticas para el sector), AA no despega (sindicalistas reclamando más poder, el juicio de Marsan, un empresa con déficit creciendo), y por último los fondos de jubilación privados utilizados para financiar la línea Cristina (autos, heladeras, lavarropas, zapatos, etc.) todo con los fondos que muy difícil puedan devolver a los futuros jubilados.

Lamentablemente el panorama para este año no es alentador. Las elecciones marcarán la agenda, no las necesidades del país y de la gente. El sueño de la eternización Kirchnerista llegó a su máximo, y solo le queda la caída. Habrá que ver quien toma la posta en el peronismo/justicialismo, ya que en el gobierno o en la oposición son los que tristemente marcan el camino, o ponen piedras en el mismo.

Lo que me desalienta de todo esto es que cuando me siento a pensar sobre que escribir, la realidad argentina me invade, pero gira como una calesita, y me hace sentir que escribo siempre sobre los mismo.

Desesperanza, frustración, pesimismo. Si, ya que en cada vuelta de la calesita sigo viendo lo mismo.
He escrito algunos post planteando algunas ideas de cambio.
Se ve que por los inexistentes comentarios recibidos no germinó la semilla.
¿No me expliqué?, ¿no me entendieron?, ¿no me leyeron?
No sé. El resultado final fue el mismo.

Tal vez nece
site tomarme un descanso de la realidad que nos rodea, y buscar otra temática. Veremos.
No bajaré la guardia, pero intentaré diversificarme, por los que me siguen leyendo, y por mi salud.

Feliz año 2009