lunes, noviembre 24

LA POLITICOCRACIA Y EL NEOFEUDALISMO


Winston Churchill dijo en la Casa de los Comunes durante 1947: “la democracia es la peor forma de gobierno, excepto todas las otras formas que se han probado de tiempo en tiempo”.
Si hoy viviese agregaría: “y de todas las democracias la peor es la argentina…”.

Como todos sabemos la democracia es el gobierno del pueblo, quien gobierna a través de sus representantes (ejecutivo, legislativo y judicial). Cuando el gobierno se olvida del pueblo, y gobiernan para ellos nace la politicocracia. Hoy esta forma de gobierno es la que prevalece en la argentina, una especie de neofeudalismo.
Analicemos un poco.


Quien más estudio al feudalismo, F.L.Ganshof, lo define como “un conjunto de instituciones que crean y rigen obligaciones de obediencia y servicio por parte de un hombre libre, llamado ‘vasallo’, hacia un hombre libre llamado ‘señor’, y obligaciones de protección y sostenimiento por parte del ‘señor’ respecto del ‘vasallo’, dándose el caso de que la obligación de sostenimiento tuviera la mayoría de las veces como efecto la concesión, por parte del señor al vasallo, de un bien llamado ‘feudo’”.

En conclusión el feudalismo es un sistema donde libremente los vasallos se subordinan al señor feudal a cambio de ciertas obligaciones. Si cambiamos “vasallos” por “ciudadanos”, “señor feudal” por “político”, y “feudo” por “república”, vamos a empezar a entender cual es mal que nos aqueja como nación.
Veamos como funciona en la argentina.

Si bien nuestro sistema de gobierno adopta la forma representativa, republicana, y federal (Constitución Nacional, Art.1), en la práctica todo gira en torno al presidente de turno. A él se deben subordinan las provincias dado que el esquema de coparticipación de fondos existente, obliga a las provincias a vivir de los fondos que el gobierno de turno decida enviarles. O bien se alinean al gobierno central, o bien sufrirán la exclusión presupuestaria en caso de querer mantener una independencia política.
Esta situación se repite en las estructuras de gobierno que se encuentran en los escalones más abajo (municipios, comunas, etc.).

Con este engranaje de poder, es más fácil alinearse al poder central, que oponerse al mismo. Así vemos que una vez elegido un presidente, el mismo hace uso de la caja para alinear a la tropa. El problema se plantea cuando o no hay caja, o la misma es reducida, y es ahí cuando los gobiernos son devorados por su propia casta.
Es por eso que el sistema impositivo argentino (léase: impuestos, retenciones, sistema de jubilación, emergencia económica, etc.) está armado con un sentido recaudatorio, más que como un instrumento para favorecer a los que menos tienen.

Por otro lado la supervivencia y la búsqueda de la inmortalidad política, hace que los políticos roten de puestos e ideologías, sin importar la imagen que dejan frente a la ciudadanía.
Es así como vemos que ex presidentes buscan una banca en el congreso donde seguir cerca del poder.
O también vemos como hay políticos que abandonan sus bancas, antes de asumir cargos elegidos por el voto de los ciudadanos, para así poder ocupar puestos ministeriales que les permitan posicionarse mejor en su carrera política, tirando a la basura institucional el mandato que previamente habían acordado con sus votantes.
O cuando defiende una posición impulsada por el señor feudal de turno, y luego de un tiempo saltan a la vereda de enfrente para quedar bien con el siguiente (casos AA & AFJP por ejemplo).
En síntesis todo vale para permanecer en los círculos del poder. No importa que la gente los vote para determinada función, o para empujar determinado proyecto de país. La puerta vaivén es de uso indiscutido en el imaginario del político argentino.

Pero esto no termina acá. El gran cómplice es el ciudadano argentino, que también se subordina al poder político. Por falta de educación, lo cual a esta altura creo que es una política de estado intencionada de nuestros queridos políticos, o por comodidad, los ciudadanos preferimos ser como el vasallo en la época feudal, que entregaba libremente la obediencia y el servilismo al señor feudal, a cambio de la protección.
Para colmo, en la argentina la protección que debería prestar el señor feudal no existe, ya que su único interés es llenarse los bolsillos a costa de los vasallos.
Con lo cual debemos buscar alguna razón de tipo psicológica del porqué acepta la subordinación el ciudadano.
¿Será que existe pánico de manejar nuestra propia suerte?
¿Será que nunca entendimos que en la democracia el pueblo es el soberano?

Elección tras elección votamos a partidos que fracasaron en el pasado. Nos muestran una nueva cara, un nuevo referente, con el solo fin de hacernos creer que esta vez será distinto, pero como bien dijo Albert Einstein “….es de locos seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”.

A veces creo que está tan enquistado en nuestra sociedad que son los políticos quienes tienen que determinar el curso de nuestras vidas, que no hacemos nada para cambiarlo. Y no es que necesitemos el famoso “que se vayan todos” para empezar, ya que siempre vuelven. Solo debemos subvertir el sistema feudal que hoy sufrimos. Que los políticos pasen a ser los vasallos y los ciudadanos los señores feudales.

¿Pero como podemos revertir este proceso, si son los políticos quienes tienen en su poder la llave del cambio? No es fácil, ya que primero hay que reeducar al soberano, para que sepa cuales son sus derechos, y después enseñarles que eso también trae aparejado obligaciones y riesgos, pero que todo es preferible a ser un vasallo.
Por eso escribí en un párrafo anterior que los ciudadanos somos, en gran parte, culpables de nuestra situación, y que solo actuamos cuando algo nos afecta de cerca (corralito, campo, delincuencia, AFJP, etc.), aunque para ese entonces ya sea tarde.

Si esperamos que venga el político salvador, lo único que estaremos haciendo es pedir un cambio de señor feudal. Para lograr el cambio debemos empezar a comprometernos. Salir de nuestra zona de seudo-confort y meter los pies en el barro.
Este cambio demandará de esfuerzo de generaciones, pero si no actuamos desde ahora, nunca lo alcanzaremos.

Para terminar, hoy parece existir un consenso en nuestro país que todos nuestros males son productos de medidas neoliberales, y de un capitalismo salvaje mundial, del cual gracias a la globalización también nos alcanzó. De más está decir que disiento totalmente, ya que en nuestra reciente historia hemos tenido de todo, menos verdadero liberalismo, y el único capitalismo que ha existido en la Argentina, ha sido un “capitalismo de amigos” del gobierno de turno.
Por eso no me resulta extraña la paradoja que genera el saber, que una de las causas por las cuales el feudalismo entró en crisis en la edad media, más allá de las guerras y las revoluciones, fue el inició silencioso de una corriente económica que generó el cambio de una economía natural de subsistencia a una de mercado, y que fijaría los pilares del capitalismo moderno.

domingo, noviembre 9

ECONOMÍA BÁSICA DE BAR


Me pasaron esta magistral cátedra de David R. Kamerschen, Ph.D., profesor de economía de la Universidad de Georgia.
Acá lo comparto con Uds. para que vean que la economía es más simple de lo que quieren hacernos creer nuestros “honorables” políticos.

Supongamos que cada día 10 amigos salen a tomar unas cervezas, con un costo total de $100.
Si decidiesen pagar la cuenta, de la forma que se pagan los impuestos, la cuenta se distribuiría de la siguiente manera:

Los primeros cuatro hombres (los más pobres) no pagarían.
El quinto pagaría $1.
El sexto pagaría $3.
El séptimo pagaría $7.
El octavo pagaría $12.
El noveno pagaría $18.
Y el décimo hombre (el más rico) pagaría $59.

Así, lo hacen. Los diez hombre van al bar todos los días, y se muestran muy conformes con la distribución de la cuenta, hasta que un día el dueño del bar les hace una propuesta.
Dado que son muy buenos clientes, decide reducirles el costo de la cuenta en $20. Así ahora podrán beber lo mismo por $80.

El grupo, contento con esta rebaja, decide mantener la misma forma para distribuir la cuenta entre ellos. Así los primeros 4 seguirán bebiendo gratis.
Ahora el problema se plantea con el resto. ¿Cuanto deberían ahora pagar los 6 restantes?
¿Cuál sería la forma más justa de distribuir entre ellos la rebaja de $20?

Si dividen los $20 entre los 6, les dá que cada uno se ahorraría $3,33. Pero si se hace esto tanto al quinto como al sexto hombre les tendrían pagar por beber.
Ante esta disyuntiva, el dueño del bar les recomienda que lo hagan por aproximación, y llegan a la siguiente distribución:

El quinto hombre, al igual que los primeros cuatros, pasa a no pagar nada ------------------------------------------------------ (100% de ahorro).
El sexto pagará ahora $2 contra los $3 --------------- (33% de ahorro).
El séptimo pagará ahora $5 contra los $7 ------------ (28% de ahorro).
El octavo pagará ahora $9 contra los $12 ------------ (25% de ahorro).
El noveno pagará ahora $14 contra los $18 ---------- (22% de ahorro).
El décimo pagará ahora $49 contra los $59 ---------- (16% de ahorro).

Con esta distribución cada uno de los seis bebedores estará en una mejor condición, y los primeros cuatro seguirán bebiendo gratos. Pero una vez afuera del bar, los hombres empiezan a comparar los ahorros de cada uno.

“Yo solo he recibido $1 de los $20”, comenta el sexto hombre. Y agrega, apuntando al décimo hombre, “mientras que él ha recibido $10”.

“Eso es verdad”, exclama el quinto hombre. “Yo solo me he ahorrado $1, también. Es injusto que el haya recibido diez veces lo mío”.

“Eso es verdad”, grita el séptimo hombre. “¿Porqué el recibe $10, mientras yo solo recibo $2? El hombre más rico se queda con todo”.

“Esperen un momento”, gritan los primeros cuatros hombres al unísono. “Nosotros no hemos recibido nada. El sistema siempre explota a los más pobres”.

Finalmente los nueve hombres rodean al décimo hombre y le dan una fuerte golpiza.

La noche siguiente el décimo hombre no se presenta a beber, así que los nueve restantes beben sin él. Pero cuando llega la hora de pagar la cuenta, descubren algo importante. Entre todos no logran juntar ni siquiera la mitad de la cuenta.

Y esto gente, es como funciona el sistema impositivo. Quienes más pagan, son quienes más se benefician con una rebaja impositiva.
Auméntenles los impuestos al máximo, atáquenlos por ser ricos, y así tal vez no aparezcan más. Es más, puede hasta que decidan ir a beber al exterior donde la atmósfera sea más amigable………

Para aquellos que entienden, ninguna explicación es necesaria.
Para aquellos que NO entienden, NINGUNA explicación es posible.

Nota: en internet figura que esta lección fue escrita por David R. Kamerschen, Ph.D., Professor of Economics, University of Georgia, aunque en su biografía se aclara que el no tiene nada que ver con la misma, ni sabe quien la escribió, ni tiene comentarios sobre la misma.

miércoles, noviembre 5

¿PORQUE PARA LOS POLÍTICOS SOMOS TODOS TARADOS?



Luego de la presentación por parte del poder ejecutivo del proyecto de reforma del sistema jubilatorio se desató un debate sobre el tema entre nuestra clase política, que más bien parece un monólogo ya que ideológicamente la gran mayoría de los políticos están a favor del sistema de reparto.

Noto a través de sus declaraciones que consideran que los ciudadanos somos todos tarados, y que ellos deben velar por nuestros intereses, sin sentarse un segundo a pensar cuales son realmente nuestros intereses.

También detecto o bien desconocimiento, o bien intencionalidad en las mentiras que vierten en sus declaraciones para justificar el proyecto de reforma, total o parcialmente.
Acá mi punto no es defender o no a las AFJP. Mi postura es intentar esclarecer las falsas “verdades” que se están diciendo, y que traspasan el ámbito del proyecto de la referencia, sino que muestran a las claras que los políticos nos desmerecen, y no nos consideran capaces de tener nuestras propias ideas, o de ser dueños de nuestros destinos.

Veamos mis puntos de vista:


1. se esta discutiendo un cambio de sistema de jubilación una generación de políticos que lo más probable que no estén, cuando el grueso de los que hoy trabajan tengan que recibir los beneficios.

2. dado que está decisión va a tener impactos en un futuro muy lejano, debería ser un asunto a tratar con gran profundidad. A modo de ejemplo, Chile estuvo un año analizando su sistema actual, y todavía le quedaron puntos pendientes que seguirán analizando.

3. ha habido planteos de políticos sobre que los trabajadores no deberían preocuparse de la jubilación, que para eso está el Estado. Ahora bien, el estado son los que pagan los impuestos, y los trabajadores son los que aportan al sistema de jubilación. Es imposible esta disociación, salvo que el objetivo final sea engañar. Uno como trabajador quiere saber que van a hacer con los aportes de uno, y teniendo en cuenta lo que los jubilados hoy cobran es irónico pedirles que no se preocupen. Esto es independiente que los mismos quieran mantenerse en la AFJP o en el sistema de reparto.

4. se plantea como una ventaja que ahora los fondos que estén en el sistema de reparto serán controlados por una comisión bicameral. Siempre ha sido más fácil controlar a un privado desde el gobiernos, dado que este detenta el poder de policía, que el gobierno se controle a sí mismo. Si como se dice, las AFJP hicieron los que quisieron, eso es responsabilidad de los entes de control gubernamentales que no cumplieron con su función. Que garantiza que desde el estado el gobierno se controlará mejor a sí mismo. Dada nuestra historia no hay manera.

5. estamos en una democracia, con lo cual el pueblo es soberano. Si se dio hace un año, la posibilidad de optar por el sistema, porque ahora no se considera al pueblo maduro con la decisión que cada uno tomó. Según la diputada del bloque Solidaridad e Igualdad, María América González es porque la gente no sabe. No conoce todo lo que implica un sistema de jubilación, y porque no recibió toda la información. Todo esto a pesar de la fuerte campaña desde el gobierno para que todo el mundo se pasase al sistema de reparto. Una vez más nos subestiman, y desde una posición suprema nos indican que es lo más conveniente para nuestra felicidad.

6. las AFJP son administradoras y fiduciarias de los fondos que administran. No son dueñas de los fondos, si que los mismos son de los aportantes. Si se aprueba la ley pasaran los mismos a una gran bolsa, sin el consentimiento de los aportantes generando lisa y llanamente una apropiación de bienes ajenos. En criollo, un robo.

7. un sistema de capitalización no es un fracaso. El mismo en conjunto con un sistema estatal podría funcionar, y cubrir todas las circunstancias que se presenten para los jubilados futuros. El que tiene capacidad de ahorro va a la AFJP, y el que no a la estatal.

8. para que un sistema de reparto funcione tiene que haber casi 4 trabajadores activos, por uno pasivo. Los estudios poblacionales dan que un par de años habrá un trabajador activo por pasivo. Vayamos pensando como será de escasa la jubilación para entonces.

9. hoy el mundo se está replanteando el sistema jubilatorio de reparto por la misma razón que expuse en el punto anterior. En Europa los índices de natalidad indican que el sistema de jubilatorio va en camino del fracaso. Si profundizamos nos daremos cuenta que esta problemática no es solamente argentina, y que sería de personas inteligentes aprovechar de las experiencias de otros, y de generar intercambio de ideas con aquellos países que también están estudiando el tema.

10. no hay dudas que las comisiones de las AFJP fueron y son altas. Pero no menos cierto es que en las mismas se incluían por un lado un seguro de vida, de forma tal que si uno moría, los fondos no desaparecían, sino que iban a sus herederos. Así mismo, si sufría algún accidente, y por ende quedaba inválido, empezaba a cobrar la jubilación como si hubiera hecho el aporte total. También dentro de la comisión se incluía una parte por administrar los fondos durante toda la vida del aportante. Hoy es usual que se cobre por administración de carteras entre un 2%/4% anual sobre el total administrado. Ambos métodos tienen a igualarse en el tiempo.

11. los fondos aportados tienen que mantener el poder adquisitivo para que los jubilados al menos no pierdan valor. Si encima se logra que superen la misma se podrá contar con mayores fondos al momento del retiro. La gran equivocación en el sistema de AFJP fue no haber impuesto distintos perfiles de riesgo, donde el aportante decidiese como quería invertir sus fondos (conservador, medio, y agresivo por ejemplo). Que a las AFJP las hayan obligado a invertir en bonos del estado que luego fueron defaulteados no fue culpa de las mismas, sino de los gobiernos de turno que tomaron las medidas incorrectas para llegar a esa situación.

12. el traspaso de un sistema a otro generó un desbalance, ya que el sistema de reparto dejo de recibir gran parte de los aportes anteriores, los cuales fueron a formar parte del nuevo sistema. El puente entre ambos se intentó cubrir emitiendo bonos que compraron las AFJP, y que si no hubiera habido un endeudamiento desmedido en su momento se habrían pagado sin problema.

13. un sistema de jubilación tiene que pensar en un horizonte de 45 años de aportes aproximadamente. No podemos tomar sacar conclusiones erróneas de un sistema en un momento puntual, con una crisis global sobre nuestras cabezas. Hay que pensar con la mente fría, y no producto de calenturas. O aprovechando dichas situaciones para imponer sistemas que la historia nos muestra que nunca han funcionados. Desde que soy chico escucho las quejas de los jubilados por los magros fondos que reciben.

14. finalmente, dar caja al gobierno, cualquiera sea este, y del signo que sea, es una inocentada. Los políticos argentinos viven de la caja pública, y el gobierno de turno les tiene que abonar el diezmo si quiere tener el apoyo, y no perder poder. Negar esto es no querer saber de cómo funciona la política argentina. Hagan una lista con los 20/30 políticos más poderosos de últimos 30 años y verán lo “pobres” que son.

15. si los fondos los manejan los políticos como creen que invertirán los fondos. ¿Pensarán en cual es el proyecto que más valor agrega a la economía en su conjunto, o aquel que les genere el mejor retorno personal?


No estoy contra las ideologías. Cada uno tiene derecho de elegir la que más le plazca, pero tampoco tenemos que ser inocentes, con lo cual tenemos el deber de analizar dicha ideología con la implementación por parte de los políticos argentinos.
Si no les daremos la razón a los políticos sobre que los ciudadanos somos todos tarados.