domingo, agosto 10

NO DEJEMOS QUE SE VAYAN


Hace 8 meses que asumió Cristina Fernández de Kirchner como presidente de todos los argentinos. Llegó proponiendo la profundización del cambio, y solo nos ofreció una continuidad del gobierno de su marido, pero ahora con un doble comando. En estos 8 meses, salvo la medida promovida por la resolución n°125 sobre las retenciones móviles con el desastroso final ya conocido por todos, no llevó a cabo ninguna acción de gobierno trascendente.

Mientras tanto la inflación corroe los ingresos de todos, especialmente de aquellos sectores que supuestamente dice defender. Las inversiones no vienen, y el país vuelve a perder una oportunidad histórica dado un contexto internacional donde el mundo demanda lo que nosotros producimos a granel.

Su política distributiva, anunciada a lo largo y lo ancho del país, se contrapone con los hechos. Impulsa el proyecto de un tren bala, que según dijo no pagarán los argentinos ya que cuenta con financiamiento exterior. Se olvidó de decir que no lo pagarán “hoy” los argentinos, ya que ese financiamiento habrá que devolverlo a futuro. Mayores recursos para un proyecto que no es prioridad, mientras los más necesitados siguen reaclamando por necesidades básicas (salud, educación, vivienda, etc.).

Por si fuera poco ahora vamos a recuperar nuestra línea de bandera. El mal manejo de la misma por parte del grupo Marsans, la estrategia encubierta de los gremios para arruinar la empresa, el desbarajuste generado por el gobierno con fijación de tarifas, manejo de subsidios, y falta de controles por parte del ahora “salvador” Ricardo Jaime, cooperaron para que Aerolíneas Argentinas quedara a un paso de la bancarrota.
Por eso el gobierno haciendo uso de su política distribucionista, sale a rescatar la línea de bandera, sabiendo que los más necesitados son seguramente “los verdaderos usuarios” de la misma, y que “preferirán seguir esperando” la construcción de más hospitales, escuelas y viviendas para poder “ver” como sigue volando Aerolíneas Argentinas.
Ahora nos haremos cargo de una deuda cuyo monto desconocemos, pero que día a día crece estando ya cerca de los USD 1.000 millones. Además deberemos lidiar con miles de trabajadores, responsables en gran parte con sus paros, del estado en que hoy se encuentra la empresa. Como se podrá gerenciar una empresa con 7 gremios, será algo muy difícil de resolver.

También cabe como ejemplo de esta política distribucionista, la colocación de USD 1.000 millones del Boden 2015 al compañero Chávez a una tasa del 15%. Una tasa considerada usurera por el ex presidente Néstor Kirchner cuando durante su gobierno justificaba la implementación de la reprogramación de la deuda.
Eso sí, ahora somos independientes del Fondo Monetario Internacional que nos prestaba al 5%. Conclusión, Chávez hizo su negocio dado que ya vendió esos bonos a los bancos venezolanos con una buena diferencia a su favor, y la argentina tendrá que sacar fondos de algún lado (¿hospitales?, ¿escuelas?, ¿viviendas?) cuando llegue el momento de pagarlos. A no ser que decidamos entrar nuevamente en default.

Finalmente con la distorsión de precios y costos a través de la fijación de tarifas y del manejo discriminado de subsidios, el día que se decida desatar ese nudo giordano, el Rodrigazo va a quedar como un recuerdo superado.

Ya empiezan a circular rumores de todo tipo. Que luego de la derrota en el senado Cristina estuvo a punto de renunciar. Que dicha renuncia se postergó hasta que haya un nuevo traspié entre los K y la sociedad. Que en estos 8 meses de gobierno, Cristina no solo perdió su popularidad, sino que perdió las ganas de gobernar. Que ya no tiene fuerzas.
El nombramiento de Massa intenta darle un nuevo aire al gobierno, y la búsqueda de nueva fuerza para aguantar los más de 3 años que quedan por delante.

Hoy ya se escucha a la gente hablar en la filas del supermercado, o a los taxistas sobre que esta gente (los K) nos van a llevar nuevamente al desastre.
Se nota que la hegemonía de los K se está resquebrajando. Las distintas alianzas que supieron conseguir a fuerza de caja y la doblegación de voluntades están llegando a su fin. El resentimiento que generaron se les va a volver en contra, y en ese momento no van a querer esperar a sufrir una humillante derrota en el 2011. No saldrán, como prometieron, en un helicóptero desde la rosada. Lo más probable que los esté esperando una avión venezolano para llevarlos a tierras amigas.

Por eso “no dejemos que se vayan”. Ayudemos a que terminen su mandato cuando las papas quemen, y que den la cara frente a la sociedad por los efectos desbastadores que su soberbia pudo conseguir.
Puede ser que me equivoque. ¡Ojalá! Todavía hay margen para corregir el rumbo. Solo falta que gobiernen para todos, y no para unos. Pero para eso hay que cambiar, y esto no existe en la naturaleza K.

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