lunes, agosto 25

LESA HUMANIDAD


Me había propuesto no escribir más sobre este tema ya que en anteriores blogs había dejado sentada mi posición, en cuanto para que un país pueda sanar sus heridas, tiene que contemplar todo aquello que le generó daño. En nuestro país lo sucedido especialmente en los años ´70 generó una profunda herida que aún no hemos podido curar. La misma se cura, se venda, pero vuelve a sangrar.

Se intentó con los juicios a las juntas durante el gobierno de Alfonsín, donde todavía los militares tenían poder, y no era fácil enfrentárseles. Sin embargo con aciertos y con errores se llevaron a cabo. Después vinieron durante dicho gobierno las leyes de punto final y obediencia debida. Podrán haberse objetado pero fueron legítimas en cuanto emanaron de un gobierno constitucional y de un congreso también elegido por el pueblo.


Luego vinieron los indultos durante el gobierno de Menem, también legítimos, en cuanto surgieron de un gobierno democrático, y en uso de los atributos que le confiere la Constitución Nacional al presidente. En los mismos se incluyó a militares y terroristas.

Finalmente el viento volvió a soplar, y el presidente Kirchner, también un gobierno elegido por el pueblo, anuló lo anteriormente realizado por los anteriores gobiernos. Desde mi punto de vista, más por búsqueda de apoyo de ciertos sectores que por convencimiento, ya que su historia como político y gobernante en Santa Cruz no se registra hechos que avalen una postura consistente en cuanto a la lucha por los D.D.H.H.

Pese a los casi 25 años de democracia seguida, desde el último golpe militar, seguimos con la herida abierta.
Veamos porqué.

En Página 12 del hoy domingo 24 de agosto, salió una nota de José Pablo Feimann, de la cual transcribo su último párrafo (pueden leer la nota completa acá):

“Si se emprende alguna acción judicial contra grupos civiles que hayan ejercido la violencia, habrá que diferenciarlo tenazmente de la teoría del “empate”, que es el fundamento de la de “los dos demonios”. Los crímenes de lesa humanidad –que no prescriben, que nunca prescriben– son los cometidos por el Estado de terror. Los juicios a grupos civiles, que no instrumentaron para sus fines al Estado, prescriben. Eso diferencia una situación de la otra. Y eso es acaso definitivo. Por lo tanto, la tarea esencial del Estado democrático es juzgar y establecer jurisprudencia en los juicios de lesa humanidad. Para eso, sin embargo, tiene que nuclear el poder necesario. Y en este mundo volcado a la derecha esa tarea será dura y riesgosa”.

Dicha nota viene motivada por el empuje que Arturo Larrabure quiere darle al enjuiciamiento de quienes asesinaron a su padre hace 34 años, el coronel Argentino del Valle Larrabure, valiéndose de lo dictaminado por el fiscal general de Rosario, Claudio Palacín a fines de Octubre del 2007.

Dicho fiscal dijo que el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) cometió en los '70 " delitos de lesa humanidad" y promovió acción penal por el asesinato del coronel Argentino del Valle Larrabure, presuntamente ahorcado por ese grupo guerrillero, en lo que constituye el primer caso de una organización ajena al Estado tipificado de esa manera y por tanto imprescriptible.

Cabe aclarar que recientemente Arturo Larrabure denunció que las personas acusadas por el crimen son homenajeadas en el Parque de la Memoria, donde figuran nombres de víctimas de la última dictadura militar.

Sobre dicho dictamen encontré una nota de repudio en la web de H.I.J.O.S. (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio). En la misma se puede leer lo siguiente (pueden leer la nota completa acá):

“Desde H.I.J.O.S., REPUDIAMOS ENÉRGICAMENTE, el dictamen del Fiscal de Cámara rosarino Claudio Marcelo Palacín, quien en una clara reedición de las estrategias de la IMPUNIDAD pretende asimilar los hechos de violencia política previos al Golpe de Estado de 1976, con el Terrorismo de Estado al calificarlos como "crímenes de lesa humanidad"”.

Otra nota interesante que salió el 24 de Julio del 2008 en el diario Crítica Digital, fue El Peor Acuerdo escrita por Martín Caparrós. De la misma transcribo los siguientes párrafos (pueden leer la nota completa acá):

“Con algunos matices. La subversión marxista –o más o menos marxista, de la que yo también formaba parte– quería, sin duda, asaltar el poder en la Argentina para cambiar radicalmente el orden social. No queríamos un país capitalista y democrático: queríamos una sociedad socialista, sin economía de mercado, sin desigualdades, sin explotadores ni explotados, y sin muchas precisiones acerca de la forma política que eso adoptaría –pero que, sin duda, no sería la “democracia burguesa” que condenábamos cada vez que podíamos”.

“Entonces escribí que creíamos muy sinceramente que la lucha armada era la única forma de llegar al poder, que incluso lo cantábamos: “Con las urnas al gobierno/ con las armas al poder”, y que falsear la historia era lo peor que se les podía hacer a sus protagonistas: una forma de volver a desaparecer a los desaparecidos. Me indigné y, de tan indignado, quise escribir La Voluntad para contar quiénes habían sido y qué querían realmente los militantes revolucionarios de los años sesentas y setentas”.

Como podemos concluir de todo lo anterior, creo que estamos lejos de curar nuestras heridas. Entiendo que se quiera el juzgamiento de los represores, pero porque defender a toda costa el no juzgamiento de los terroristas.
No podemos enjuiciar a la violencia por un lado, y aplaudirla por el otro. Porque seguimos pensando que hubo una violencia mala que no debe prescribir, y una violencia buena que sí.
Acá no es cuestión de que si juzgamos a unos los otros deben zafar. Acá es una cuestión de cuales son los valores que queremos como sociedad, y considero que oponernos a todo tipo de violencia es básico.
Mientras sigamos con esta doble moral no creo que se sanen las heridas.

No hay comentarios.: