viernes, julio 18

NESTOR KIRCHNER VOTO EN CONTRA DEL PROYECTO DE SU ESPOSA


El jueves a la madrugada el vicepresidente de la nación, en uso de las atribuciones que le concede la constitución, no tuvo más opción que emitir su voto para desempatar en la ratificación, o no, por parte del poder legislativo de la conflictiva resolución 125. Su voto finalmente fue por la negativa. El rechazo no fue producto de la votación en el senado, a pesar de los intentos realizados por el oficialismo por convencer a los senadores opositores y díscolos (hasta llegaron a tantear a Menem con levantar todas sus causas judiciales).
En la caída de la resolución 125 hay un pensamiento que subyace, y que es sobre el cual se basa la democracia: el bienestar general del país.


Si uno analiza lo sucedido en estos más de 140 días puede notar signos de lo que quiero expresar.

La resolución 125 fue emitida para perseguir un fin, el cual fue mutando a lo largo de estos meses: contra la sojización, contra el aumento de precio de los alimentos, para construcción de escuelas y hospitales, para la redistribución, para apropiarse de la renta extraordinaria, para el pago de la deuda, y para generar caja.
Luego de las últimas modificaciones introducidas en diputados la recaudación esperada por esta resolución ya ni alcanzaba al 1% de los ingresos del presupuesto. O sea mucho ruido para nada.

Durante dicho período también se generaron cortes de ruta, movilizaciones, contra movilizaciones, actos a favor del campo, actos a favor de las retenciones, etc. Sin entrar a discutir las razones por las cuales los argentinos se pusieron de un lado, o del otro, lo que si podemos afirmar es que el país se dividió.
Una vez llegado el turno del congreso, también se visualizó la división. El oficialismo logró pasar la resolución en diputados, luego de introducirle algunos cambios, pero la votación final fue reñida. En senadores no se permitieron cambios, para evitar la vuelta a diputados, y ya sabemos como se votó.

Como vemos la resolución 125 no iba a lograr el objetivo de la democracia que es buscar el bienestar general. Más allá de los números que se necesitan para aprobar las leyes en el congreso, la realidad es que no era representativa para el país. Si hubiera sido aprobada por un voto en senadores, hubiera tenido legalidad pero, desde mi punto de vista, no legitimidad.
Para gobernar para “todos los argentinos” como bien dice nuestra presidente, hay que buscar el consenso. No imponer. Una resolución que generó una crisis en todos los sentidos, debería haber generado un replanteo del porqué. Es muy simplista el argumento de que se afectaron intereses, ya que la oposición a la misma era de orígen tan variado, o transversal como les gusta recitar al matrimonio K.
Una resolución que solo iba a terminar recaudando menos del 1% del presupuesto, no iba a mover el amperímetro del “modelo económico” que el gobierno dice ejecutar.

No se puede ignorar que algunos diputados y senadores que acompañaron, y seguirán acompañando, al gobierno en la aprobación de muchas leyes, esta vez no lo hicieron. ¿No sería más fácil aceptar que no compartían el aprobar una ley que desune a los argentinos, y que no cuenta con el consenso necesario como para ser un reflejo de lo que buscan la mayoría de los argentinos?

Insisto con mi visión de que dicha medida fue emitida con la intención de hacer caja rápido, aprovechando la suba de los precios internacionales. Se minimizó los efectos, y después en vez de tener la humildad de reconocer un error, se duplicó la apuesta.
En la forma en que se planteó la defensa de mantener la resolución por parte del gobierno, es donde se empezó a perder legitimidad en la misma. Plantear como que sí la misma se derogaba, se caía el gobierno, fue el principio del fin. La mayoría no les creyó, y de a poco fue dejando de apoyarlos. Pongamos los números que pongamos, la pérdida de imagen positiva del matrimonio K, se hizo elocuente. Y cada vez más, hubo que mantener la inflexibilidad por ceder, dado un mayor temor por la pérdida de poder, el cual finalmente se terminó perdiendo.
Y esto nos lleva al punto final.

El peronismo, como ellos mismos proclaman, es un movimiento más que una ideología, con lo cual en el mismo pueden encontrarse las posiciones más extremas: de la izquierda a la derecha.
Otras de las características que se les atribuye, y el que comparto, es que son caníbales, ya que cuando pueden se devoran entre ellos. No tenemos más que repasar la historia. Esto sucede cuando el que tiene el poder empieza a perderlo. Ahí es como que huelen sangre, y empiezan a buscar un nuevo líder que les permite seguir subsistiendo.
Algunos dicen que el proceso ya comenzó.
El tiempo lo dirá. Lo que sí me queda en claro es que el ex presidente Néstor Kirchner, a quien creo el mayor responsable de lo sucedido, tiene que dar un paso al costado y dejar que su esposa gobierne con libertad. Esto implica que ella defina que gabinete quiere, y a quienes quiere a su lado.
Esa es mi esperanza. Lamentablemente después de escuchar su discurso anoche desde el Chaco, se me cayeron las mismas. Veremos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola,

Os adjunto un post des de España sobre las inversiones internacionales en Argentina:

http://investorsconundrum.com/2008/06/01/%c2%bfinvertir-en-argentina-tu-estas-loco/