miércoles, julio 30

LA PASION


Hoy se me dió por escribir diferente.....

¿Qué es la pasión?................


Es la simbiosis entre la alegría y la tristeza; entre lo salado y lo dulce; entre la noche y el día; entre el ruido y el silencio…..
Es rojo sobre negro.
Es risa, llanto, y nuevamente risa.
Es llegar para volver a partir.
Es el fin y un nuevo comienzo.
Es la fuerza en las piernas del escalador que llega a la cima del deseo.
Es la explosión de colores sobre un lienzo en blanco.
Es buscar, buscar, y a veces encontrar.
Es encender la luz del cuarto oscuro de nuestra alma.
Es la llave que abre la prisión de nuestras emociones y sentidos.
Es amar, y ser amado.
Es sentir, y ser sentido.
Es mirar y ser mirado.
Es admirar y ser admirado.
Es vibrar, saltar, cantar.
Es frío, y calor a la vez.
Es crear, y procrear.
Es flotar en el mundo de la realidad.
Es el arrebato, el impulso, el frenesí. Es la locura.
Es el arco iris sobre una película en blanco y negro.
Es poesía, arte, música.
Es la fuerza de la ola contra la costa, y también la calma.
Es el esfuerzo de un niño cuando aprende a caminar.
Es la vista interior del ciego.
Es el amanecer y el atardecer.
En síntesis, es la VIDA.


Bienaventurado quien vive con pasión, pues su alma bailará de alegría.


viernes, julio 18

NESTOR KIRCHNER VOTO EN CONTRA DEL PROYECTO DE SU ESPOSA


El jueves a la madrugada el vicepresidente de la nación, en uso de las atribuciones que le concede la constitución, no tuvo más opción que emitir su voto para desempatar en la ratificación, o no, por parte del poder legislativo de la conflictiva resolución 125. Su voto finalmente fue por la negativa. El rechazo no fue producto de la votación en el senado, a pesar de los intentos realizados por el oficialismo por convencer a los senadores opositores y díscolos (hasta llegaron a tantear a Menem con levantar todas sus causas judiciales).
En la caída de la resolución 125 hay un pensamiento que subyace, y que es sobre el cual se basa la democracia: el bienestar general del país.


Si uno analiza lo sucedido en estos más de 140 días puede notar signos de lo que quiero expresar.

La resolución 125 fue emitida para perseguir un fin, el cual fue mutando a lo largo de estos meses: contra la sojización, contra el aumento de precio de los alimentos, para construcción de escuelas y hospitales, para la redistribución, para apropiarse de la renta extraordinaria, para el pago de la deuda, y para generar caja.
Luego de las últimas modificaciones introducidas en diputados la recaudación esperada por esta resolución ya ni alcanzaba al 1% de los ingresos del presupuesto. O sea mucho ruido para nada.

Durante dicho período también se generaron cortes de ruta, movilizaciones, contra movilizaciones, actos a favor del campo, actos a favor de las retenciones, etc. Sin entrar a discutir las razones por las cuales los argentinos se pusieron de un lado, o del otro, lo que si podemos afirmar es que el país se dividió.
Una vez llegado el turno del congreso, también se visualizó la división. El oficialismo logró pasar la resolución en diputados, luego de introducirle algunos cambios, pero la votación final fue reñida. En senadores no se permitieron cambios, para evitar la vuelta a diputados, y ya sabemos como se votó.

Como vemos la resolución 125 no iba a lograr el objetivo de la democracia que es buscar el bienestar general. Más allá de los números que se necesitan para aprobar las leyes en el congreso, la realidad es que no era representativa para el país. Si hubiera sido aprobada por un voto en senadores, hubiera tenido legalidad pero, desde mi punto de vista, no legitimidad.
Para gobernar para “todos los argentinos” como bien dice nuestra presidente, hay que buscar el consenso. No imponer. Una resolución que generó una crisis en todos los sentidos, debería haber generado un replanteo del porqué. Es muy simplista el argumento de que se afectaron intereses, ya que la oposición a la misma era de orígen tan variado, o transversal como les gusta recitar al matrimonio K.
Una resolución que solo iba a terminar recaudando menos del 1% del presupuesto, no iba a mover el amperímetro del “modelo económico” que el gobierno dice ejecutar.

No se puede ignorar que algunos diputados y senadores que acompañaron, y seguirán acompañando, al gobierno en la aprobación de muchas leyes, esta vez no lo hicieron. ¿No sería más fácil aceptar que no compartían el aprobar una ley que desune a los argentinos, y que no cuenta con el consenso necesario como para ser un reflejo de lo que buscan la mayoría de los argentinos?

Insisto con mi visión de que dicha medida fue emitida con la intención de hacer caja rápido, aprovechando la suba de los precios internacionales. Se minimizó los efectos, y después en vez de tener la humildad de reconocer un error, se duplicó la apuesta.
En la forma en que se planteó la defensa de mantener la resolución por parte del gobierno, es donde se empezó a perder legitimidad en la misma. Plantear como que sí la misma se derogaba, se caía el gobierno, fue el principio del fin. La mayoría no les creyó, y de a poco fue dejando de apoyarlos. Pongamos los números que pongamos, la pérdida de imagen positiva del matrimonio K, se hizo elocuente. Y cada vez más, hubo que mantener la inflexibilidad por ceder, dado un mayor temor por la pérdida de poder, el cual finalmente se terminó perdiendo.
Y esto nos lleva al punto final.

El peronismo, como ellos mismos proclaman, es un movimiento más que una ideología, con lo cual en el mismo pueden encontrarse las posiciones más extremas: de la izquierda a la derecha.
Otras de las características que se les atribuye, y el que comparto, es que son caníbales, ya que cuando pueden se devoran entre ellos. No tenemos más que repasar la historia. Esto sucede cuando el que tiene el poder empieza a perderlo. Ahí es como que huelen sangre, y empiezan a buscar un nuevo líder que les permite seguir subsistiendo.
Algunos dicen que el proceso ya comenzó.
El tiempo lo dirá. Lo que sí me queda en claro es que el ex presidente Néstor Kirchner, a quien creo el mayor responsable de lo sucedido, tiene que dar un paso al costado y dejar que su esposa gobierne con libertad. Esto implica que ella defina que gabinete quiere, y a quienes quiere a su lado.
Esa es mi esperanza. Lamentablemente después de escuchar su discurso anoche desde el Chaco, se me cayeron las mismas. Veremos.

lunes, julio 14

EL CONGRESO


Hace dos semanas fue noticia, y en pocas horas lo volverá a ser. El congreso tiene la responsabilidad de destrabar el conflicto entre el gobierno y el campo, o mejor dicho entre una parte de la sociedad y la otra. Lamentablemente creo, que cualquiera sea el resultado que surja de la votación en Senadores, el conflicto seguirá.
Igualmente no es mi intención discutir sobre el conflicto, sino sobre el congreso, más específicamente la “Honorable” Cámara de Diputados.

Durante las semanas que duraron los debates en las comisiones, y en el recinto estuve bastante atento de lo que sucedió, especialmente en este último ya que seguí los debates por TV el viernes 4 de julio, y el sábado por la mañana. Pude entender más como actúan y sobre que base arman sus discursos, y con que fin. Fue un gran aprendizaje para mí, y que si bien pasaron dos semanas, me permite expresar algunas ideas de cómo mejorar su funcionamiento.



Una democracia republicana como la nuestra consta de tres poderes. Un poder legislativo, conformado por diputados y senadores, representantes de las mayorías y minorías, de las distintas provincias, y de las distintas ideas. Su función es generar las normas de convivencia de nuestra sociedad, tratando de consensuar los distintos intereses, para que las leyes que emitan generen los mayores beneficios para todos los ciudadanos.
Luego un poder ejecutivo con la obligación de llevar a cabo un proyecto país para todos, sobre la base de las normas que le imponga el poder legislativo.
Finalmente el poder judicial quien tiene la obligación de subsanar discrepancias entre los ciudadanos.
Un poco resumido, vemos cual es la responsabilidad de cada uno de los poderes, para que dicha separación de poderes contribuya a tener un país para todos, y no para una minoría.

Ahora bien, yendo al punto en cuestión, ¿funciona de esta manera el poder legislativo? Si bien las conclusiones las obtuve analizando el comportamiento del mismo durante el debate al que hice mención al inicio, a las mismas se podría haber arribado en cualquier otro momento de los últimos 25 años de democracia continua.

Primero los discursos escuchados tienen como fin o justificar el voto, o que se sepa porque votan, pero en ningún momento tratar de generar el debate para buscar la ley óptima. Esto no es culpa solamente del diputado que emite el discurso, sino también del resto ya que nadie esta dispuesto a cambiar el voto por un argumento racional y convincente del otro. En realidad no se escuchan, salvo para responder agresiones personales o grupales, las cuales no aportan nada al debate.

Hay diputados que no pueden ni hablar. Hubo una diputada sumamente nerviosa, que confundía las palabras y las ideas. Considero que el ser diputado es un honor, y por ende uno tiene que tener las capacidades para hacerse cargo de ese honor. No podemos tener legisladores que solo sepan balbucear. No todos podemos tener la capacidad para ocupar cualquier función en la vida.
Esto también le cabe a aquellos diputados con discursos grandilocuentes, que tampoco aportan. Es más bien una prolija puesta en escena, pero solo para quien lo expone.

Hay muchos legisladores que su única tarea durante toda su vida fue la política, y no tienen la menor idea de lo que es manejar un negocio y/o comercio. Que nunca tuvieron que hacerse problema por pagar sueldos a fin de mes, o de donde sacar fondos para pagar impuestos. Que nunca tuvieron que pensar una nueva idea de negocio para no desaparecer del mercado. Solo vivieron como parásitos, cobrando un sueldo que pagamos todos, y que encima nunca se preocuparon por entender como funciona la economía de un país, y menos la del mundo.

Tampoco entendí el porqué de los abrazos a quien terminaba un discurso. Daba la sensación que era para quienes los veían por TV. O tal vez se paraban de una punta para felicitar al orador, para que éste registrase quienes lo abrazaban. No sé, parecía la reacción de un equipo de fútbol cuando festejan un gol. Triste además el aliento de algún diputado a los espectadores situados en la barra del recinto.

Por otro lado no me queda claro a quien responden. O a los ciudadanos que los votaron, o a quienes los pusieron en las listas. Se notó falta de independencia. Muchos discursos con argumentos más dirigidos a justificar su alineamiento, que a una convicción de ideas.

Y siguiendo con las ideas, se las extraño. Los argumentos se repetían como queriendo decir: “a fuerza de repetir los convenceremos”. Ninguno se sacó ventaja. Ni el oficialismo, ni la oposición en todas sus variantes. El país estaba pendiente de ellos, y nadie entró al recinto con intención de escucharse, y tal vez, solo tal vez, pensar en los argumentos del otro.

Después los celulares. Creo que deberían prohibir su uso dentro del recinto, a ver si se logra que se concentren aunque sea una vez al año en lo que tiene que decir el otro. Claro de esta manera no se podría negociar hasta último momento el voto en contra o a favor. Cambiar el voto minutos antes de la votación debe tener un valor diferente. Lástima que el cambio de voto lo pueda lograr una llamada, y no un discurso inteligente.

Es cierto que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, incluyendo como gobierno a los miembros del congreso. Pero más cierto es que el sistema de elección que hoy tenemos para los diputados, la lista sábana, no permite que el pueblo vote a quien quiere. Hoy a uno le puede gustar un candidato de una lista, y otro de otra, pero esta opción no existe. Es mentira como dicen nuestros políticos que para apoyar a un determinado gobierno, hay que votar la lista de legisladores que lo siguen. Para que un gobierno sea exitoso hay que acompañarlo con legisladores capaces que lo apoyen en algunas medidas, y en otras le hagan ver sus errores. Cuanta más mentes pensantes tengamos en el congreso, más favorecido se verá el gobierno, y por ende nosotros.

Votar una lista, donde el candidato le deba más a quien lo puso en la misma, y no a quien lo votó, no mejora la democracia. Al contrario, genera una burocracia de políticos que solo saben poner piedras en el camino, ya que para ellos no existe la realidad, pues no necesitan de ella para seguir cobrando sus dietas.
El hombre de carne y hueso. El que se levanta todos días, y sufre de los incómodos medios de transportes para llegar a su trabajo. El que lleva a adelante un negocio que tiene que enfrentar los vaivenes de la economía, y que no tiene poder de lobby. El que está desempleado, y tiene que pasar por la denigrante situación de pedirle al estado un plan social, teniendo a veces que resignarse a cumplir con los pedidos del puntero de turno, para no perder esa ayuda, la cual le corresponde como ciudadano, y que no es un beneficio conseguido por ningún político.

Todos ellos, y muchos más, se merecen un congreso que los represente. Que sepan que se deben para el pueblo, y no para los políticos.
Mientras esto no ocurra seguiremos viendo los debates de cuarta como el de hace dos semanas.