sábado, marzo 22

PIQUETES BUENOS – PIQUETES MALOS


Después del golpe a De La Rua, por parte de la dirigencia política, comenzó en argentina una nueva forma de expresar la disconformidad “los piquetes”. Los argentinos empezamos a tener un nuevo “derecho”; cortar una calle, avenida, autopista, o ruta como modo de protesta. Cualquier causa se volvía justa cuando se acompañaba por un piquete. Desde reclamar aumentos de sueldos, pedir por un semáforo, disconformidad por el nuevo rector de un colegio, etc., etc.

También los tenemos por causas ambientalistas, sin importar que el corte signifique obstaculizar un paso fronterizo. También hubo piquetes a la salida de fábricas, petroleras, etc., etc.

Tampoco importó que el derecho a protestar anulara el derecho a circular, estableciendo de facto prioridad a los derechos, cosa que no establece la constitución.

En casi todos los casos, por no decir todos, los gobiernos de turno los toleraron, apoyaron, y hasta los promovieron. Muchas veces estas posiciones generaron que los mismos se les volviesen a veces en contra.

Hoy tenemos uno nuevo, el piquete agropecuario. Pero este es distinto. El gobierno salió a enfrentarlo. Sus aliados en las sombras (Moyano, D’elia, etc.) salieron a criticarlos. Es más ya amenazaron (Moyano) “que los van a pasar por encima”.
También el presidente la Unión “Industrial” Argentina, Juan Carlos Lascurain, salió a criticarlos, “me han hecho perder mucha plata”, a pesar de que gracias a los ingresos que genera el campo le permite que sus asociados reciban subsidios de todo tipo por parte del gobierno. Nunca antes había salido a criticar con dureza algún piquete, a pesar de que los industriales también se vieron perjudicados en muchos de ellos.

Como vemos hay piquetes buenos y malos. Todo depende de que intereses se afecten. Este último pone en riesgo la inflación, uno de los “talones de Aquiles” de este gobierno, y el otro es que dar marcha atrás con el aumento de las retenciones significa menor “caja” para mantener a todos a sus pies.
En el fondo no les interesa que haya o no haya abastecimiento. Es solo un tema de supervivencia política a través de un sector que le ha permitido al gobierno hacer y deshacer a su antojo.

Pero la realidad es que no hay piquetes buenos y piquetes malos. Todos violan el derecho a la circulación, incluyendo este último, el agropecuario. Ponernos a justificar que una causa es justa y otra no, es típico de nosotros, los argentinos, que acomodamos los derechos y las obligaciones como más nos conviene.

Hemos dejado crecer un monstruo, los piquetes, que ya no sabemos como terminarlo. Mientras tanto sigamos viendo esta película del “far-west” donde siempre tiene que haber un malo. En este caso el sector agropecuario.

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