viernes, febrero 8

ESPECIE AUTÓCTONA: EL ARGENTINUS VACACIONERO


Este verano tuve la suerte de investigar una especie autóctona que suele emigrar de los centros urbanos durante el verano, el Argentinus Vacacionero. Suele buscar distintos destinos; la costa, la montaña, sur de brasil, y también, reservado para pocos de esta especie ya que acarrea un esfuerzo adicional, lugares más lejanos.
Si bien hay muchos de esta especie que no tienen la suerte de emigrar, en general hacen lo imposible para lograrlo.

En esta oportunidad me dedique a estudiar el comportamiento de aquellos que emigraron a la costa. Salen en grupos, con concentración en fechas como los principios, mediados y fines de mes. También se nota fuerte movimientos los fines de semana.
Analizar el comportamiento de esta especie durante el proceso de emigración es muy interesante, con un par de ejemplos trataré de demostrarlo.

1. si bien el viaje hasta la costa es corto, se nota cierta impaciencia y ansiedad por llegar mientras están en movimiento, más allá que luego efectúan extensos altos en el camino para alimentarse, demostrando en cierta medida un comportamiento contradictorio del cual no he podido encontrar la causa
2. tienen un ritual en ciertos puntos donde depositan un tipo de óbolo para seguir camino. En dicho lugar suelen generar sonidos molestos de todo tipo, situación que me ha llevado a concluir, que desean seguir camino sin tener que entregar el valioso óbolo
3. durante el trayecto tratan de superarse entre sí, como si llegar primero les otorgase un premio, y no dudan, a costa de su supervivencia, ponerse en situaciones de riesgo para ellos y para los que los rodean
4. transportan con ellos todo tipo de accesorios, los cuales llevan a la rastra, como si la migración fuese sin retorno

La verdad resulta muy gracioso verlos migrar.

Una vez que llegan a destino podemos apreciar distintos comportamientos según el nivel de madurez de cada miembro de la especie. Existe una total separación entre los miembros adultos y pequeños, y los miembros jóvenes.

El primer grupo lleva una vida ordenada, social, donde también se dedican a proteger a los miembros pequeños. Son amantes del sol y del descanso. Distinto es el caso del grupo de miembros jóvenes, del cual detallaré con más precisión su comportamiento.
El grupo maduro es el que más disfruta de todos los accesorios que transportan durante la migración, e intentan transferir esa sensación a los miembros más pequeños que al parecer son los únicos que los siguen.

En cuanto a los jóvenes tienden a invertir el día. Duermen en horas diurnas y empiezan sus actividades horas antes de que caiga el sol, hasta unas horas después del amanecer.
Se mueven en general por grupos del mismo sexo. Beben todo tipo de líquidos, y luego van en busca de miembros del otro sexo para cortejarlas. No he logrado encontrar diferencias entre quien es el primero en tomar la iniciativa. En muchos casos son los machos quienes tienen esa actitud, pero las hembras no se quedan atrás.
He podido comprobar que el cortejo es precedido en muchos casos, o mejor dicho incentivado, por fuertes sonidos tipo musicales en el ambiente. Todo este trajinar produce un agotamiento en los miembros jóvenes, para lo cual necesitan el resto del día para recuperarse.

Finalmente el período de migración hacia la costa finaliza. Antes de emprender el regreso a los centros urbanos, donde habita esta especie, se vuelven a agrupar todos los miembros de la especie. Se nota en el viaje de regreso cierto cambio en los rasgos faciales, los cuales suelen mantenerse hasta la próxima migración.

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