lunes, enero 14

NO FREE LUNCH


En economía es muy común leer la frase “No free lunch” (No hay almuerzo gratis), lo cual significa que en un mundo de bienes y servicios escasos, no hay nada gratis. Alguien siempre lo termina pagando. Este concepto lo desarrollé en un post anterior Gratis.
Pero como los argentinos siempre desafiamos los principios de la economía, hemos adoptado como vicio cultural, que el almuerzo lo pague otro.

Está claro que la argentina dejó de ser esa tierra de oportunidades a la cual vinieron los inmigrantes para desarrollarse a través del trabajo. Hoy es la tierra del reclamo. Quiero que me den esto, quiero que me den lo otro. Pero, ¿donde se generó el quiebre entre la cultura del trabajo, y la cultura del reclamo?

Si uno analiza el comportamiento social de un país en desarrollo, vemos que se dá una secuencia donde primero están los ricos quienes con su dinero generan las riquezas, muchas veces aprovechándose del bajo costo laboral de la clase obrera. Después esa clase obrera empieza a capacitarse, y a ocupar un lugar en el eslabón de la toma de decisiones de un país, lo cual le permite crecer económicamente. Esta nueva clase media es la que permite la evolución de los países a través de la movilidad social, la cual se da cuando existe una política de premios y castigos, lo cual genera los incentivos para progresar.

Ahora bien si analizamos la historia argentina, vemos que en la argentina se rompió ese circulo virtuoso, cuando se pasó a otorgar los beneficios sin exigir a cambio el esfuerzo. Tal vez en la búsqueda de una justicia social (a veces discutible), o tal vez por una mayor concentración de poder que genera la demagogia y el populismo, aprovechando un boom económico producto de la segunda guerra mundial, se pudo empezar a desafiar la ley económica del No Free Lunch.

Luego vinieron gobiernos de facto, y otros constitucionales. Todos aprendieron y utilizaron las bondades de la demagogia y el populismo. A veces con fondos disponibles, y otras veces con endeudamiento. Pero como podemos apreciar hoy en la argentina, el atraso que tenemos como país comparado con países que tienen nuestra misma edad (USA, Australia, Nueva Zelanda), nos lleva a recordar que en economía se puede hacer cualquier cosa, salvo evitar las consecuencias.

En estos últimos días todos reclaman el Free Lunch. Vemos como en Ezeiza paros sin sentido dejan al país aislado del mundo. Piquetes por doquier, y por miles de razones. Ciudadanos con cacerolas protestando por los cortes de luz, pero que también se oponen a que se suba el precio de la energía. Combustible faltante, a precios de fantasía. El asado al alcance de todos (consumo por habitante: 76kg por año aprox.), pero con stock ganadero desapareciendo. Y podría seguir con la lista, pero aburriría.

Como vemos hay algo que no cierra en esta cultura del Free Lunch, pero hasta tanto no maduremos como sociedad, y le reclamemos al gobierno que termine con el populismo y la demagogia seguiremos como el cangrejo caminando hacia atrás.

Aclaración: una cosa es combatir la pobreza, y otra es utilizarla. Una cosa es entregar un pescado para que el pobre no se muera de hambre, y otra cosa es enseñarle a pescar para que en el futuro ya no dependa de nadie. Una cosa es buscar soluciones de corto plazo para salvar el hoy, y otra cosa es que las mismas se transformen en estrategia de crecimiento.



Escultura: Grupo escultórico de Ramón Conde de 1991, una de las figuras claves del arte gallego del s.XX. Situado al comienzo de la Gran Vía, en Vigo (Galicia, España). Está formado por siete marineros tirando de una red que sale de un mar representado por un estanque. Pretende ser un homenaje a los trabajadores del mar.