viernes, diciembre 14

CORTITO Y AL PIE: HISTORIAS ARGENTINAS

No llorar sobre la leche derramada

El conflicto lecheros tiene posturas irreconciliables con el estado de por medio. El flamante Ministro de Economía, Martín Lousteau, criticó desde un encuentro organizado por el Grupo Technit a los productores del sector lácteo por querer negociar con la industria sin su autorización. Por un lado, todo un signo desde donde efectuó el reclamo, como queriendo ratificar la antinomia campo/industria que solo nos recuerda lo antiguo de nuestra ideología.
Y por otro advirtiendo, que aunque parezca, en este país se hacen negocios en forma libre si el gobierno quiere. No nos vayamos a equivocar que existe la libertad económica.

Como vemos, más que aportar ideas, se quiere imponer políticas a riesgo de que en un país donde los chicos se siguen muriendo (literalmente) de hambre, se llegue al extremo de derramar la leche en los caminos, antes de venderla a las industrias, como ya se ha hecho en el pasado.


¿Quien?, ¿yo? ¡No!, el gran bonete

Los argentinos nos caracterizamos, en general, por echarles la culpa de todos nuestros males a los otros. Es muy común, por ejemplo, justificar que cuando a uno le iba mal en el colegio, la culpa era del profesor ya que o no enseñaba lo que después tomaba en las pruebas, o que se las agarraba con uno.

Esa cultura de asumir que la culpa es de otro, toma fuerza en la política. Así vemos como nuestra ex Ministra Felisa Miceli se defiende ante el juez, por la causa del dinero encontrado en su baño del ministerio, que todo fue armado para desalojarla de su cargo no solo sin mostrar pruebas, sino que tampoco pudo refutar las pruebas en su contra.

En esta línea nos desayunamos con que el valijero venezolano habría traído esos fondos para colaborar en la campaña a presidente de las pasadas elecciones, según declaraciones de los fiscales norteamericanos. Podemos decir mucho de los norteamericanos, pero la justicia no se deja influir tan fácil por el poder político, y menos si en el medio esta un país como argentina. Es por eso que resulta risueña la defensa encarada por nuestra presidenta sobre que esto es parte de un complot por nuestra relación con Venezuela, nuestra intención de profundizar el MERCOSUR, de querer crear el banco de Sur, o colaborar para la liberación de Ingrid Betancourt. Poco serio.

Cuanto bien se le haría al país en aclarar la verdad sobre el episodio de la valija con u$800.000, en vez de seguir buscando al gran bonete.


Cianuro

Héctor Febres, a cuatro días de que se conozca el fallo por el juicio que se le sigue por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura, murió por causa de envenenamiento. Solo me caben algunas preguntas hasta que se aclare el tema, si es que algún día se aclara:

¿Cómo le llegó cianuro a sus manos (o boca mejor dicho)?
¿Se suicidó realmente?
Si no se suicido, ¿quién lo asesinó, y porqué?
¿Tenían miedo de que hablase?
¿Su familia no lo quería ver sufrir en la cárcel?
¿Alguna de las víctimas de Febres?
¿……?


Habemus Opossitio

En el post que lleva este nombre, comenté que Hugo Moyano iba a ser la verdadera oposición del Kirchnerismo. Y no me equivoqué, ya que presionó con pararse en la vereda de enfrente si no se le tenía en cuenta, y automáticamente se aprobó la modificación a la ley de ticket.

Pero, ¿que pasa además con Moyano? Primero asesinaron en Rosario al tesorero del gremio de los camioneros. Luego balearon a un chofer de camiones de una empresa de gaseosas. Y por último, un dirigente gremial del Sindicato de Recolección, Barrido y Limpieza de la ciudad de Rosario, sufrió un atentado, cuyos allegados acusaron a las huestes de Moyano.

Para la presidenta que debuta tener un opositor envuelto en una “guerra” de mafias no es bueno. Esperemos que sepa despegarse.


Made in Argentina

Es democrático, es legal, pero no es serio. Solo en la Argentina puede suceder que un presidente le traspase el bando presidencial a su mujer. Si tanto apoyo tiene, y por más que no creamos en las encuestas Néstor Kirchner supera ampliamente a cualquier otro político, ¿porqué no siguió el en vez de hacer uso del nepotismo, mal arraigo especialmente en el interior de nuestro país?

Esto no ilegitima a Cristina Kirchner, pero nos muestra una vez más como un país con una democracia utilitaria a favor de la casta política, y menos de la gente, y poco serio.
Pero como tampoco nos interesa pertenecer al resto del mundo, ya que nos creemos autosuficientes, y así nos ha ido, no vale la pena preocuparse.


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