miércoles, octubre 10

HIPOCRESÍA A LA ARGENTINA



Ayer terminó el juicio a Christian Federico von Wernich, capellán de la policía de la Provincia de Buenos Aires durante la dictadura. Como se esperaba fue condenado a cadena perpetua.
No es la idea de este post hablar sobre el fallo ya que, más allá de la carga emocional y política del mismo, asumo que fue justo pues sino tendríamos un problema más con nuestro desconcertante sistema judicial.

El punto acá es la hipocresía en cuanto a quienes se debe juzgar y a quienes no. He recolectado algunas declaraciones sobre este hecho que demuestran lo que quiero decir.

En La Nación online pude escuchar el audio de la sentencia leído por uno de los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 de la ciudad de La Plata, Dr. Carlos Rozandi. En el mismo se puede escuchar la condena a reclusión perpetua y a inhabilitación perpetua para von Wernich por homicidios, tormentos, y privaciones ilegítimas de la libertad “todos delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio que tuvo lugar en la Argentina entre los años 1973 (sic), ..76 y 1983”.
Obviamente que lo de 1973 fue un "lapsus" (o un sinceramiento), aunque desde 1975 por decreto presidencial de entonces se aprobó “el aniquilamiento del accionar subversivo”.
O sea que todo pasó entre 1976 y 1983 donde un grupo de alienígenas se dedicó a reprimir fuera de cualquier contexto violento preexistente para ese entonces en la Argentina.

En línea con lo anterior esta lo dicho por la abogada querellante Miriam Bregman, representante del Justicia Ya, quien destacó el valor del fallo al comentar “logramos demostrar que los compañeros están desaparecidos porque hubo un plan sistemático”.
Acá también otro grupo de alienígenas fue secuestrado y torturado. Nunca existió un plan revolucionario con gente que tomó las armas contra una dictadura primero, y luego continuó con un gobierno democrático.

El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luís Duhalde, calificó este martes a la noche de “histórico” al fallo y sostuvo que el religioso “merecía” esa pena. Será el mismo Eduardo Luís Duhalde que surge como colaborador del atentado terrorista a la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal Argentina en 1976.
Insisto, no quiero poner en duda el fallo del Tribunal, pero hay personajes que no deberían ni hablar.

Por otro lado, otro de los integrantes del Tribunal, Norberto Lorenzo, calificó la sentencia como “un precedente importante” porque por primera vez “se juzgaba a un integrante de la Iglesia Católica”. Lorenzo consideró que a “nivel personal la Iglesia necesita hacer una autocrítica, en serio, profunda, realista, frente a la sociedad sobre como actuaron durante el proceso militar”.
Ahora bien, ¿un juez que acaba de emitir un fallo memorable, habla a título personal, o habla en línea con el dictado de su sentencia? Si es esto último, la sentencia de von Wernich es por lo que hizo, o agravado por ser parte de la Iglesia? Quiero seguir pensando que el fallo fue justo.
Por otra parte, ¿no debería su vez pedirles a todos aquellos que participaron de la guerrilla, que también hagan su autocrítica, en serio, profunda, realista frente a la sociedad sobre como actuaron en esos años de sangre?

Finalmente, la lectura de la sentencia fue festejada con fuegos artificiales afuera de los tribunales federales por unos 700 manifestantes de los derechos humanos y partidos de izquierda.
¿Por qué si fue un “fallo histórico” no estuvo toda la sociedad? ¿Será que la sociedad está harta de que todo sea entre “inocentes” y “torturadores”? ¿Y si todo fue entre malos y peores?
¿Y si la sociedad esta esperando que una vez que se juzgue a los militares, también se juzgue a los guerrilleros? Al fin y al cabo hubo asesinos de ambos lados, más allá que algunos tenían el poder del estado. Y el asesinato, es asesinato y punto.

Creo que somos un país de hipócritas. No nos animamos a llamar a las cosas por su nombre, y permitimos que muchos que estuvieron de un lado ahora nos quieran vender otra historia, como en el pasado la vendieron los militares.
Es como decía Lito Nebbia, “Si la historia la escriben los que ganan, esto quiere decir que hay otra historia; la verdadera historia. Quien quiera oír que oiga”.
Primero la cantaron los militares, y ahora los montoneros “democráticos”.

No seamos hipócritas. Llamémoslo: “la teoría de los demonios”; “los revolucionarios y los represores”; “los asesinos en los extremos ideológicos se unen”; o como queramos llamar a lo sucedido en argentina.
Acá hubo dictaduras, políticos que le hicieron el entre a los guerrilleros para no perder poder (Perón), y finalmente el proceso.
Cuando nos sinceremos que todo fue una busqueda de soluciones a través de la violencia. Cuando juzguemos a todos los que asesinaron sin distinción de ideologías. Recién ahí podremos decir que recuperamos la memoria. Mientras tanto seguiremos viviendo en la hipocresía.


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