jueves, septiembre 13

NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA



Quién lee asiduamente mi blog habrá podido apreciar que estoy totalmente en contra de los piquetes, cualquiera sea la causa. Creo que constituyen un exceso al derecho de expresar un reclamo, ya que vulneran un derecho tan válido como ese que es el de transitar. Esgrimir el uso de un derecho vulnerando otro le hace perder legitimidad al reclamo, siendo a su vez un acto de violencia. No hay que llegar a los extremos de pegar o matar para considerar un acto como violento, y tampoco estoy de acuerdo con que la violencia de la injusticia, que genera el reclamo, habilite la violencia del afectado.
Por último considero que la existencia del piquete refleja como contrapartida la falta de autoridad, que no es lo mismo que autoritarismo, ni sinónimo de represión. Autoridad significa poner orden a la convivencia para que “todos” puedan vivir en armonía. Resolver los temas y no dejarlos que se desboquen. No ser intransigente, pero tampoco ceder ante las presiones. Y finalmente aplicar esa autoridad independientemente de quien tengamos enfrente.

Obviamente lo que vemos hoy en la argentina esta lejos de llamarse autoridad. Hoy los piquetes florecen por doquier, y son contemplados por el común de la gente como parte de un sufrimiento adicional de vivir en la argentina.
El gobierno actual se ha apoyo en ellos, en gran parte de estos 4 años, para compensar la falta de poder que los votos no le dieron. Como complemento también utilizaron la billetera que les proveyó los altos precios de los “commodities”.

Ahora bien, ¿pero que paso ayer en Santa Cruz? ¿Por qué no se permitió el piquete que impedía el paso de barras adictas al presidente, las cuales se dirigían a escucharlo en el acto de lanzamiento del candidato oficial, y actual gobernador interino, Daniel Peralta? ¿Por qué Kirchner tildó a los piqueteros de “fascistas” en su alocución? ¿Por qué hay piquetes buenos y piquetes malos según el presidente? ¿Esta bien que uno de sus funcionarios, Daniel Varizat, les pase por encima con su camioneta? ¿Un presidente debe gobernar para todos o solo para los que concuerdan con él, o son obsecuentes? ¿Esta es la nueva política que propugna el presidente? Cuándo su mujer, Cristina, que también es Kirchner, plantea que hay que profundizar el cambio, ¿se refiere a profundizar la intolerancia hacia quienes no están de acuerdo con ellos?

Son muchas preguntas que lamentablemente no se le pueden hacer ni al presidente, ni a la primera dama, ni al resto de los funcionarios. Solo hablan de lo que ellos quieren, y esta prohibido salirse del esquema.

Pero salvo que nos llevemos una sorpresa en octubre, eso es lo que prefiere la mayoría de los argentinos. No importa lo de Varizat. No importa la bolsa de dinero de Miceli. No importa el manejo de los fondos de los argentinos por parte de la secretaria de medio ambiente Romina Picolotti. No importa el desmanejo por parte de Nilda Garre de la seguridad aérea, ni de las exportaciones de las piezas de F.A.L. No importa los negociados de De Vido. No importa la prepotencia de Guillermo Moreno. No importa los fondos voladores de Santa Cruz. No importa el dibujo de la inflación, por más que Cristina se enoje con los fondos extranjeros que tienen bonos que ajustan por CER, cuyo efecto perjudica a los futuros jubilados que tienen en sus tenencias gran parte de esos bonos recibidos por el gobierno como consecuencia de no haber pagado los bonos que ya le debían a los mismos jubilados. No importa que ya nadie hable de Skanska. No importa que se tape el problema de la desinversión energética, total el estallido lo sufrirá otro. No importa……

Desde Sueiro hasta todo aquel que estuvo al borde de la muerte, dicen que en dicho estadío ven una luz muy blanca al final de un túnel que les transmite mucha paz. Y que cuando vuelven de ese estado se replantean como seguir con su vida.
Nos quedan 45 días. Aprovechémoslos. Recordemos que la próxima luz recién vendrá dentro de 4 años.


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