miércoles, agosto 8

DIRIGENTES SE BUSCAN


En blogs anteriores me he planteado la ambiciosa pregunta, de cómo lograr que la argentina salga del pozo que como sociedad ha caído. Muchas veces le echamos la culpa de esto a los políticos, como si hubieran bajado de una nave extra-terrestre, sin asumir que son una consecuencia, cruel o exagerada, de lo que somos nosotros como sociedad. Otras veces deslindamos nuestras responsabilidades de que es muy difícil entrar en el mundo de la política, y desde allí lograr el cambio. Pero hay atajos, o caminos alternativos, los cuales podríamos transitar, y no lo hacemos.

En una democracia el pueblo delega en los tres poderes (ejecutivo, legislativo, y judicial) la tarea de gobernar, pero no pierde la responsabilidad de dicha tarea. Por eso el pueblo sigue siendo responsable de lo que suceda.
Por otro lado existen también otros dirigentes con responsabilidades para con el país, dado el poder que logran detentar en función de la situación en que se encuentran: empresarios, medios de comunicación, asociaciones, pensadores, científicos, etc.

Sería naif no asumir que mucho de dichos dirigentes que enumeré, persiguen intereses particulares, como el de obtener beneficios económicos, que de no mediar actos ilícitos, no tienen porque ser repudiados. Así funciona una sociedad libre.
Muchos pensarán que sigo siendo naif, si mantengo, que de dichos dirigentes no todos utilizan medios ilícitos para el logro de sus fines. Puede ser, pero a veces confundimos ilícitos con el sentido de la supervivencia.
Por ejemplo si un medio de comunicación es benévolo con el gobierno de turno para conseguir pauta publicitaría del estado, no esta cometiendo ningún ilícito. Es más bien un problema ético, y es en este punto donde me quiero centrar.

Una sociedad sin valores no es una sociedad. Podrán habitar el mismo suelo, hablar el mismo idioma, pero no actúan como sociedad. Yo creo, y sin que se me tilde de negativo por esto, que estamos en vías de dejar de ser una sociedad en la argentina ya que se han ido perdiendo los valores.
Pero, ¿cuáles son esos valores? Obviamente es un punto en el cual es muy difícil de encontrar unanimidad, pero se los podría resumir o agrupar en dos principios básicos: no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti, y que los derechos de uno terminan donde empiezan los derechos del otro. Es cierto que es muy generalista, pero da un marco de referencia desde donde podemos recuperar nuestra sociedad.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver todo esto de los valores, con la responsabilidad de los otros dirigentes? Pues bien, como los padres tienen la responsabilidad de transmitir los valores a sus hijos, esto otros dirigentes tienen hoy la responsabilidad de hacer lo mismo ante la falta de cumplimiento de dicha función por parte de nuestros políticos.
De vuelta, no estoy hablando de aquellos que se mueven del lado ilegal, estoy hablando de aquellos dirigentes que no se exponen para poder sobrevivir, o por temor, o por no querer asumir semejante responsabilidad.
Un empresario que tiene miedo al castigo oficial, y por ende no defiende los valores, no sabe que en el largo plazo ese miedo lo destruirá ya que tendrá que seguir cediendo y cediendo.
Los medios de comunicación que venden circo a cambio de pan, por que eso gusta al espectador, no sabe que esta colaborando con la destrucción de esa sociedad que hoy le da de comer, y que en el futuro no estará más.

En el libro “La Rebelión de Atlas” de Ayn Rand un grupo de exitosos, generadores de ciencia, arte, riquezas, se cansan en un momento de mantener a los parásitos (¿nuestros políticos?), y se declaran en huelga dejando toda la responsabilidad del “hacer” y el “pensar” a los parásitos, con la consecuente destrucción de la sociedad como tal.

Sabemos que este es un gobierno prepotente que no soporta el disenso. No es el único ni será el último, que nos gobierne con dicha actitud, mientras sigamos pensando que el cambio solo vendrá desde la política. Es tiempo que los dirigentes de la “no-política” tomen esa responsabilidad.
Que salgan del aislamiento. Que se comprometan. Que eduquen con el ejemplo.
Recién ahí será el tiempo de los políticos para darse cuenta que la sociedad está de vuelta, y que deberán adaptarse a eso, ya que para entonces habrá una nueva camada de políticos, alineados con los valores de esta sociedad, que les dará los votos para gobernarnos.