lunes, mayo 14

ES LA ECONOMÍA, ESTÚPIDO



La famosa frase acuñada por James Carville, jefe de campaña de Bill Clinton para las elecciones de 1992 en USA, trascendió como un reflejo de lo que los votantes en el mundo más valora. Clinton le ganó a Bush padre, quien si bien venía ganador en la encuestas, los resultados económicos le jugaron en contra.
Hoy en Argentina nos preguntamos, más allá de una tendencia a la baja, el porque de la alta popularidad de Kirchner. Hace 4 años ganó con un 22% de los votos, pero su popularidad llegó a más del 80%. Viniendo de una provincia alejada del mundo político de Buenos Aires, donde el aporte político de los intendentes peronistas es importante para gobernar, demuestra una gran habilidad. Pero esto no es suficiente para gobernar un país como la Argentina. ¡Es la economía, estúpido!

Veamos un poco de historia. Alfonsín tuvo que retirarse ante del gobierno ya que la economía no daba para más. Es cierto que tuvo que soportar paros casi todos los días, pero las condiciones económicas de ese entonces generaban las excusas de todos los colores para convocarlos. Recitar la constitución no le sirvió. Tampoco recuperar la democracia, ni los juicios a las juntas militares. La hiperinflación marcó su final.

Así Menem gano fácil, aunque los primeros meses lo enfrentaron con la segunda hiperinflación argentina. Fue una época difícil de su gobierno. Es más por unos días no se lo podía encontrar. Luego vino Cavallo, la convertibilidad, las privatizaciones, y todo cambió. Parecía argentina potencia. Todo se permitía; reforma constitucional, corrupción, la Ferrari. La reelección la gano de taquito, más allá del famoso voto-cuota (el miedo de los endeudados en préstamos en dólares a que otro gobierno modificase el tipo de cambio, y por ende aumentase el valor de sus deudas). Luego vinieron los efectos del alcohol en el mundo: tequila, sake, vodka, caipirinha..... Y acá sufrimos la resaca, y Menem no pudo tapar más el sol con las manos. Una alianza, que se parecía más al tango Cambalache, que a un proyecto de país gano las elecciones. Los peronistas de la mano de Duhalde ni la vieron.

¿Que fue la alianza? Todavía el país se lo pregunta. A la primera de cambio cada uno se fue por su lado. Y encima no le pegaban a la solución de los problemas económicos, llegando hasta congelar la salida de los depósitos, lo que no impidió la salida de Cavallo, ni la de De La Rúa. La gente los echo cuando les tocaron el bolsillo, ayudados por una oposición política que aprendió que en vez de golpear los cuarteles, había otra forma de cambiar de gobierno. Este proyecto de recupero de la moral en la argentina, no duro un suspiro. Se olvidaron que primero estaba el bolsillo.

Luego vino una época triste de nuestra política. Del famoso que se vayan todos, al no irse ninguno. Pasaron varios presidentes, devaluación y default de por medio, hasta que Duhalde llamó a elecciones. Los principales candidatos: Menem, Kirchner, y Rodriguez Saá. Todos de la nueva política.

Y en esta interna peronista nacionalizada ganó Kirchner. Y a Kirchner lo encontró un país con un dólar apto para la exportación (3 a 1). Precios de los productos agropecuarios en alza. Los gastos del gobierno devaluados. Una capacidad productiva ociosa. Sin deuda, o por lo menos sin ganas de pagarla. O sea estaban alineados los planetas para que todo saliera bien. Y por primera vez en muchos años la argentina tenía superávit fiscal, más allá de los gastos que siempre suben, y la economía creciendo a tasas Chinas. ¿Argentina nuevamente potencia? No sé, pero la popularidad de Kirchner al máximo.

¿Y como sigue esto? Por lo pronto la popularidad de Kirchner está bajando, la inflación subiendo, y el superávit achicándose.
Y su cruzada por los derechos humanos; ser el "presidente de la gente"; su "lucha" contra el establishment, USA, y todo el que se le cruce; su visión bolivariana ¿no cuentan? Son oportunismos que solo le agregan mientras la economía siga su buen curso. Y todo dice que de acá a las elecciones no hay tiempo para que las condiciones mundiales cambien como para perjudicarlo, o como para que los errores internos reviertan la situación económica. Por ende hay Kirchner (él o ella) por otro período más, aunque lametablemente para los argentinos, los segundos períodos nunca fueron buenos para los ciudadanos.

Pero eso no le preocupa a Kirchner. El sigue silbando bajito, y murmura: "¡Es la economía, estúpido!"


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