miércoles, abril 18

YO, DESEMPLEADO

Hace un mes que me he quedado sin trabajo. Me agarró el brazo largo de las reestructuraciones. No me quejo. Creo en el capitalismo, y se que esas son las reglas de juego. Si yo puedo elegir en que equipo jugar, porque no van a poder las empresas decidir cual es el equipo que quieren formar para salir al campo de juego.

A mis 46 años es la primera vez que me sucede. Siempre, y doy gracias a Dios, tuve trabajo y pude desarrollar mis capacidades. Mas allá que es un país dificil quien se esfuerza se ve recompensado. No creo en la mala suerte. Somos dueños de nuestro destino. Nos puede ir mal en un trabajo por aspectos ajenos a uno, pero si esto es costumbre el problema es uno. Si uno sabe a donde quiere ir, es muy difícil que una tormenta se lo impida. A lo sumo lo desviará momentáneamente de su norte.
Yo les he inculcado a mis hijos, que el esfuerzo se recompensa. Que debemos sembrar antes que cosechar. Que la suerte no existe, solo hay oportunidades. Y hay que saberlas aprovechar. Hay gente que se ha ganado fortunas en la lotería, y ha perdido todo por no saber que hacer. Otros han nacido en la pobreza, y han terminado manejando emporios.

Es también importante aprender a hacerse cargo de los éxitos y de los fracasos. Especialmente de estos últimos, ya que los éxitos, si los compartimos con la gente que colaboró con nosotros (equipo de trabajo, familia, amigos, etc.), se los disfruta más.

Los fracasos en cambio hay que asumirlos en soledad. Son los que nos permiten crecer. El que nunca fracasa no progresa, dado que nunca asume riesgos, y se mece en la tranquilidad de la mediocridad. ¿Que hubiera pasado si Colon se quedaba navegando por las costas europeas, en vez de lanzarse a la aventura?

Pero volviendo a mi situación actual, si bien es rara, no me asusta. Estoy aprendiendo a disfrutar del tiempo extra. Paso más tiempo con mi familia y conmigo. En el ínterin estoy preparando mi relanzamiento laboral. La verdad que más que sentirme desempleado, me siento que tengo una oportunidad única de ver como quiero seguir mi vida. Lo que tengo en claro es que seguiré buscando desafíos profesionales. En el mientras tanto disfrutaré de los que me rodean.

Un párrafo aparte se merece las vivencias que uno tiene cuando se queda sin trabajo desde el punto de vista afectivo. Desde el entorno familiar, amigos, y ex compañeros de trabajo, uno realmente cosecha lo que siembra. En lo personal fue muy fuerte. La familia, ¡incondicional! Los amigos, una sombra que no se separa. Y los ex compañeros de trabajo una confirmación de que uno dejó su marca. Todos inyectan esa cuota de fuerza que se necesita en estos momentos.


Conclusión: si uno quiere, al desempleo lo puede ver como una oportunidad de como seguir de ahora en más, y mirar hacia atrás para ver que cosecho en lo relacional. En mi caso estoy más optimista que nunca. No sé. Veré como sigue esta historia, pero esta claro que el futuro es mio.