sábado, enero 20

PINAMAR, ESPEJO DE LOS DEFECTOS ARGENTINOS


Este año me toco. No pude escapar de la costa argentina. A veces los adolescentes ganan, y a uno no le queda otra que ceder. Más vale perder una batalla y no la guerra. Así que acá me tienen. Disfrutando de la ciudad de los adolescentes (padres e hijos).La verdad que es un lugar ideal para analizar lo que somos.


Primero, no me sorprende cuando aparece que los argentinos figuramos entre los que más celulares por habitante tienen. En la playa suena uno y se ve corriendo a todos a buscar en sus bolsos a ver si es el propio. En la orilla ya no se escucha el ruido de las olas. Las conversaciones entre celulares le sacaron el lugar. Hasta hay mensajes de texto que reemplazan el dialogo entre padres e hijos: “Mamá me voy al mar”. ¡Todos conectados!

Segundo, los cuatriciclos. No se sabe si los padres los compran para ellos, o para sus hijos, o si los hijos los compran para ellos o los padres. ¿Registro? ¿Casco? De que estamos hablamos, estamos de vacaciones en la costa argentina. No exijan normas de países serios (¿adultos?). ¡Total los accidentes de cuatriciclos por verano son pocos! ¿Algún lisiado? ¿Algún muerto? El costo es bajo versus la felicidad de manejar uno de esos vehículos. Las normas de tránsito, bien gracias.


Tercero, la bebida. El agua....., en el mar; el alcohol....., en el estomago de los jóvenes. Y cuanto menores sean, mejor. ¿Sino como recupero la inversión de mi boliche durante el verano? En los diarios y en la TV aparecen estadísticas, notas, análisis sobre el alcohol en el verano: ¡Cada vez se toma más! ¡Se vende alcohol a menores! Etc. Pero nadie hace nada. Total es el “tema musical” del verano.


Cuarto, la ruta 2. Que bueno que se convirtió en doble carril, así uno va tranquilo por el suyo, mientras un loco va a mil, se cruza y mata toda una familia. Él ileso. Los controles bien gracias. Según las estadísticas en los primeros quince días se superaron los accidentes de todo Enero del año pasado. Pero no toda la culpa la tienen los que van rápido. Hay algunos que van mirando el paisaje por el carril rápido. No dejan pasar, y menos usar el guiño para pasarse de carril. La verdad cada vez se maneja peor y por ende se generan más accidentes.


Podemos seguir. Pero ya el punto fue clarificado. La falta del cumplimiento de las normas (anomia), es el peor de nuestros males. Unos no la cumplimos por comodidad. Otros no la hacen cumplir por,¿negocio? Es llamativo que se violen todo tipo de norma en el verano a la vista de las autoridades, y estas no hagan algo. No vaya a pasar que Pinamar deje de ser un lugar donde "se pueden hacer negocios", perdón, ir de vacaciones.


Seamos adultos. Exijamos a nuestros hijos, y a las autoridades a que se cumplan las normas, y demos el ejemplo cumpliéndolas. En el largo plazo todos estaremos mejor.