jueves, noviembre 9

FUTBOL, PASION DE MULTITUDES


El Miércoles 8 de este mes se completó el partido entre Boca y Gimnasia suspendido el 10 de Septiembre. Lo que debería haber sido solo el final de un partido, terminó siendo un escándalo deportivo/delictivo. Que Boca haya ganado por 4 a 1 pasó a ser solo una anécdota. La denuncia de que los jugadores de Gimnasia fueron amenazados por sus propios hinchas para que se dejasen ganar, y por ende evitar que su archirival (¿deportivo?) siga con oportunidades de llegar al campeonato, puso sobre el tapete un ejemplo más de lo que es hoy la Argentina. Automáticamente todo el periodismo empezó a analizar el tema centrándose en el mundo del fútbol. Que la AFA, que los dirigentes, que los barras bravas, que los jugadores, que los periodistas deportivos, etc.
Solamente, un análisis simplista, acotado al mundo del fútbol, hasta sorprendidos por lo ocurrido.
¿Pero en que país vivimos? ¿En el pais de la inocencia?
Analicemos algunos ejemplos recientes.

Un grupo de judíos marcha pacíficamente ante la embajada de Irán para expresar su rechazo por su complicidad en el atentado de la AMIA. Dicha marcha fue interceptada por el Grupo Quebracho, grupo "muy tolerante" con los que piensan distinto.

Un auto para en un semáforo y automáticamente un grupo de jóvenes se avalancha para limpiar el parabrisas, sin importarle si conductor esta de acuerdo o no. Luego la presión por el cobro del servicio no deseado, o el riesgo de sufrir algún daño material o físico. La prepotencia predomina a la vista de todos.

Un periodista es criticado por el presidente de la nación, desde su atril discursivo, por la simple razón de que no le gusto lo escrito por el columnista. Como podemos llamar a esto, prepotencia, intolerancia, o censura.

Un secretario de comercio amenaza a los empresarios que se atrevan a aumentar los precios. Todo vale en la lucha contra la inflación; ¿la picana anti-inflacionaria?

Un grupo de peronistas nos dan a conocer al mundo. Solamente una pelea entre ellos, para ver quien es más peronista nos enseña que es la intolerancia.

Un grupo de universitarios sobre quienes invierte toda la sociedad, pobres incluidos, para que sean los impulsores del desarrollo argentino a través de lo que se enseña (o intenta enseñar) en nuestros claustros, impiden en sucesivas reuniones que se pueda elegir al rector de la UBA.

Después de todos estos ejemplos, que solo representan la punta del isberg, nos damos una idea de porque no deberiamos extrañarnos con lo sucedido a los jugadores de Gimnasia. La barra brava utilizo los métodos que se valen otros personajes de nuestro país, y que nadie critica.

Será fácil, o tal vez no tanto, con los intereses que hay en juego, que algún hincha termine preso. Pero no se hará justicia. Acá todos somos culpables. En la medida que nos dobleguemos ante la intolerancia, el patoterismo, y la prepotencia, seremos culpables de que se ramifiquen como una enredadera dentro de nuestra sociedad.
Los empresarios guardan sus críticas al gobierno, para no despertar la ira y perder algunos negocios, y solo las reservan para reuniones de café. Los dirigentes no toman medidas (¿políticamente incorrectas?), pero que hacen a sus funciones y responsabilidades en el arte de gobernar.

Debemos recuperar la dignidad como nos demostraron nuestros hermanos misioneros.
No debemos permitir que un presidente, un secretario, un limpiavidrios, o quien sea, vapulee nuestra dignidad. A la intolerancia, al patoterismo, o la prepotencia que amenaza nuestros derechos y nuestros valores, deberemos decirle basta utilizando el arma más poderosa que tenemos: seguir adelante con nuestros ideales y ganarles con el ejemplo de que no nos doblegamos.

Como vemos esto que paso excede al mundo del fútbol, pero si cedemos como los jugadores de Gimnasia no solo perderemos 4 a 1.

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