lunes, octubre 30

MISIONES, LA DIGNIDAD, Y LA CAÑA DE PESCAR


La Provincia de Misiones no solo nos impresiona por las Cataratas del Iguazú, su selva, la influencia de la cultura Guaraní, o lo realizado por los Jesuitas en siglo XVII.

Ayer incluyeron un tema más a esta lista y es la DIGNIDAD (con mayúscula). Un pueblo, más allá de sus necesidades, que son muchas dijo NO a la poliquiteria barata.
Dijo NO al clientelismo.
Dijo NO a la influencia del gobierno nacional sobre temas provinciales.
Dijo NO al autoritarismo.
Dijo NO a la vieja política.
Y le dijo al resto de los argentinos que la DIGNIDAD no se negocia.

Lo que paso en Misiones nos tiene que hacer reflexionar. No se puede ni debe ganarse elecciones aprovechando las necesidades de la gente. Desde que volvió la democracia no hemos sido capaces, no ya de resolver el complejo tema de la pobreza, sino de como encararlo.
Inicialmente se buscó darles lo básico, hasta tanto la economía creciese y los incorporase al circuito. Luego se descubrió las ventajas de que los pobres dependiesen del gobierno de turno para cubrir sus necesidades. Este clientelismo político permitió a muchos políticos ganar elecciones y re-elecciones. Cada vez más se repartió "pescados en vez de cañas para pescar". La pobreza pasó a ser un negocio a explotar, más que un problema a resolver.

En los últimos años, con el crecimiento espectacular que tuvo el país, con ayuda de los precios internacionales, tampoco se trabajó para desterrar el clientelismo. Pero tal vez después de las elecciones en Misiones, hayamos llegado a un punto de inflexión. El Gobierno de Rovira, con el apoyo del Gobierno nacional hizo hasta lo imposible para obtener ventajas a través del clientelismo.
Pero Misiones dijo basta, ya es suficiente. La dignidad tiene un límite.

Esperemos que la lección de Misiones no haya sido en vano, y que políticos y ciudadanos hayamos aprendido lo que es la dignidad. Solo así podremos empezar a renacer como nación.

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