viernes, octubre 13

ADOLESCENTES MAYORES


La adolescencia es una etapa por el que tarde o temprano todos pasamos. La palabra viene del latín y significar "crecer". También se la asocia con la palabra "adolece"; o sea que carece. El adolescente carece de una personalidad completa. Es en este período donde la empieza a consolidar. Esta etapa le trae trastornos físicos y psíquicos, a pesar de ser una etapa que suele deparar nos recuerdos muy especiales.
Generalmente los adolescentes reclaman por más derechos, pero les cuesta asumir las obligaciones que eso implica.
Hoy ya se habla de la pre-pre-adolescencia, dado que se ha ido adelantando en los chicos los comportamientos de esta etapa. En línea con esto, se asume que "maduran" antes y por ende se está trabajando en proyectos para baja la mayoría de edad de 21 a 18 años. Esto les permitirá, entre otras cosas, casarse y viajar al exterior sin autorización paterna, administrar y tramitar bienes, etc.
Pero por otro lado, en materia de previsión, seguridad social, y también en la obligación de alimentación que corresponde a los padres, el proyecto establece que dichos beneficios se mantendrán hasta que cumplan 21.

¿A que viene todo esto? En los últimos días estalló un escándalo con la intervención del Hospital Francés. Al parecer la mala administración transitoria, la toma del mismo por parte de los empleados y ex, ha generado que el defensor del pueblo de la Nación declare que dicho hospital se encuentres "en condiciones mínimas de operatividad".
Como siempre que sucede algo similar en la argentina aparecen los que exigen que papá se haga cargo; "nacionalicemos el Hospital".

Acá no voy a entrar en un debate ideológico, ni a juzgar a aquellos que buscan mantener su fuente de empleo.
Mi punto es más profundo. Como lograr que un país, el nuestro, deje la adolescencia y cada uno se haga cargo de su destino.

No voy a discutir si hubo mala administración, vaciamiento, corrupción, etc. De eso se debería ocupar la justicia. El punto es que como sociedad debemos aceptar a correr el riesgo de crecer. A aprender de nuestros errores. Siempre hemos buscado que el papá estado nos proteja de nuestros fracasos, independientemente que los mismos fueran generados por nosotros. Al existir esto nadie analiza los riegos, nadie controla, y dejamos que los errores del adolescente los corrija el padre.

La verdad me pregunto, ¿que sentido tiene emitir una ley para modificar la mayoría de edad, si en el fondo no la queremos asumir?

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