miércoles, junio 14

AQUI LONDRES


Estoy en la autopista yendo desde el aeropuerto de Gatwick, Inglaterra al hotel en Londres. En el camino me veo sorprendido. Primero un auto en movimiento con un menor sentado en el lado izquierdo, luego nos pasa otro auto con una señora con un chico encima sentada en lado izquierdo, y por último sin nadie sentado en el lado izquierdo.
¿Pero entonces, cual debería ser mi sorpresa si en Inglaterra se maneja del lado derecho?
Son segundos, pero nuestro cerebro nos juega una mala pasada y creemos lo que vemos. Luego entendemos la realidad.
La estructura mental previa al hecho, para aquellos que vivimos en países donde se maneja del lado izquierdo, nos deja desacomodados y nos sorprende ver a un auto que se maneja solo. Cuesta acostumbrar al cerebro para que reaccione en forma desestructurada.

Lo mismo pasa cuando uno quiere cruzar la calle en Londres. Si lo hace normalmente, mirando hacia la izquierda (calles de doble mano) lo más probable que uno corra el riesgo de morir atropellado.
Esta estructura mental es la misma con que analizamos a diario los hechos. Uno tiene preconceptos que nos pueden llevar a conclusiones erróneas.

¿Y el porqué de todo esto? Consejo; seamos abiertos a nuevos conceptos. A nuevas formas de ver la realidad.

Sigo con Londres. Es mi primera visita. Impacta ver una ciudad con más historia que la nuestra, Argentina. Lo mismo pasa si uno visita otros lugares del viejo continente.
¿Será por eso que la Argentina es un país ansioso? Quiere alcanzar a aquellos que tienen siglos y siglos de historia. Y como es imposible, y el tiempo corre para todos por igual, cometemos errores como país que podríamos evitar tomándonos nuestro tiempo, y asumiendo que aún somos un país joven.

Impacta también la cantidad de espacios verdes y públicos que existen en Londres. Todos en buen estado. Acá lo público, no implica que no sea de nadie. Al contrario, es de todos, y cada uno lo cuida asumiendo que el resto también lo pueda disfrutar.
En Argentina, en cambio, lo público implica que no es de nadie, con lo cual nadie lo cuida, y se abusa. Después nos quejamos cuando algo se privatiza, y no lo podemos usar. Parecemos el perro del hortelano.

El tráfico es caótico, no porque se maneje mal, sino porque la mayoría de las calles son muy angostas. Y en las mismas circulan los típicos ómnibus rojos de doble piso, más los tradicionales taxis ingleses, ya no solamente de color negro, contribuyendo al caos. ¡Menos mal que respetan las normas sino serían intransitables!

En cuanto a los precios……., altos, altísimos. Una botella de agua 1 libra, o sea 2 dólares, o sea 6 pesos argentinos. Un vaso de cerveza, the famous pint, 3,5 libras, o sea 7 dólares, o sea 21 pesos. Pero quien le quita el sabor de tomarse una rica cerveza en alguno de los cientos Pub’s ingleses.

Y ahora hablemos de fútbol. Si argentina es fanática, que decir de los ingleses. Toda la ciudad esta vestida de banderas inglesas, y con alusiones al mundial en todos los negocios. Hasta salen artículos en los diarios que hablan de las “world cup widows”, las viudas del mundial. Todos los pubs tienen televisores, plasma en su mayoría, mostrando todos los partidos. Y se puede conseguir todo lo que uno quiera sobre su país preferido, camisetas (originales o truchas), banderas, bufandas, etc. La verdad se siente el mundial como si fuera en la misma Inglaterra.

Finalmente uno ya no distingue cual es la raza inglesa. Hay tantas otras razas, especialmente del medio oriente, que cuesta ver a los nativos. En televisión se puede ver en el hotel casi la misma cantidad de canales de habla inglesa, que de idioma árabe.

Esta es una pequeña impresión de la visita. Y eso que no quiero hacer larga esta entrada comentado todo lo visto en un típico paseo en buses turísticos.
Otra vez será.

1 comentario:

Marian dijo...

Increible!! Todo el mundo me cuenta que es increible. Realmente sueño con ir algun dia a Londres. Ya tendre mi oportunidad, de eso seguro!!
Me alegro lo hayas disfrutado.

Besos,