martes, abril 11

QUE NUESTRA VIDA TAMPOCO SEA EN VANO

Cuesta aceptar lo que paso. Esta sociedad en que vivimos se llevó otro inocente. Cuan enferma puede estar una sociedad para que esto suceda.
Hoy cada uno maneja sus leyes, sus normas. Los victimarios pasan a ser victimas. No podemos estar siempre pensando que aplicar límites sea sinónimo de represión. Cuando se reclama tener memoria del golpe de hace 30 años, debería ser en pro de la vida, independientemente de la forma de pensar.
El matar tiene que ser condenado por todo ser humano. La vida es previa, y de una entidad superior a la ideología. No podemos subordinarla a una posición de derecha o de izquierda.

Debemos volver a ser una sociedad donde lo malo es malo, y lo bueno es bueno. No podemos aceptar el concepto de " es malo, pero.....".
Los atenuantes, cuando no esta claro que es el bien y el mal son siempre peligrosos, ya que los grises nos llevan a la ley de la selva, donde cada uno interpreta lo que le conviene.

Un grupo de personas pasa a ser una sociedad cuando acuerdan una serie de normas de convivencias y luego las cumplen. Y a los que las violan se los expulsa.
La importancia no está en la gravedad de las penas, sino en que se cumplan. Sin grises.

Para los excesos existe el derecho, para la anomia existe la muerte de la sociedad. Si respetamos, y hacemos respetar el derecho del otro, la convivencia será más fácil.
No es sano para una sociedad expresar su descontento o su reclamo, por más legítimo que sea, violando el derecho de los demás. Una vez cruzada esa línea estamos a pasos de casos extremos como la muerte de un adolescente.
No nos engañemos la violencia engendra violencia, y la misma se nos volverá en contra ya que toma vida propia, y no reconoce límites.

Pero, ¿que podemos hacer ante tan negro panorama....? Si encima, es claro, que mientras existan altos índices de indigencia y pobreza, la gente votará por quien les garantice comida en el corto plazo. Seguirán los actuales políticos, y nada de esto cambiará.

Pero a no desesperar porque no estamos solos. Hay muchos que quieren una argentina como nosotros, basada en el respeto a los demás. Solo es cuestión que nos unamos. Que formemos una gran red. Que nos demos a conocer. Que invadamos los medios con cartas y testimonios. Que demos a conocer cual es la argentina de hoy, y no la que aparece en los diarios. Que la queremos cambiar. Que el derecho no es de quien toma la calle, sino de aquellos que reclamamos respeto entre nosotros.

Si esta mayoría silenciosa empieza a darse a conocer. A mostrar que hay otra forma de vivir. Donde la muerte de un adolescente no sea absurda. Donde no nos vendan el diario de Yrigoyen.
Tal vez algo comience a cambiar, y podamos regalar un futuro mejor a nuestros hijos, aquel que Matías deseo y que no podrá disfrutar.

Que su muerte no sea en vano, dependerá, que nuestra vida tampoco sea en vano.

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