miércoles, abril 12

PAREJAS INSEPARABLES


Batman y Robin; el Gordo y el Flaco; Fresco y Batata; Tom y Jerry; Simon & Garfunkel; par e impar.........
Todas parejas inseparables, las dos caras de una misma moneda. Separadas no dicen nada, juntas dicen todo.

A que viene este revival. A rescatar otra pareja inseparable que hoy anda distanciada en la Argentina: derechos y obligaciones.

No son héroes. Ni personajes. Tampoco un postre, y mucho menos una caricatura. No saben cantar, ni de números.
Solo quieren hacernos la vida más fácil, más civilizada. Quieren venir de la mano, ayudarnos a ser y a hacer. A tener sin sacar. A reclamar sin molestar. A avanzar sin retroceder. A recibir pero también dar.

Son las dos caras de la moneda; si tengo derecho a la paz, tengo que dar paz. Si tengo derecho a trabajar, tengo que dejar trabajar. Si tengo derecho a estudiar, tengo que dejar estudiar. Si me quiero divertir, tengo que dejar que se diviertan. Si quiero derechos humanos, tengo que tener obligaciones humanas.

La Constitución Argentina es sabia, pero contiene un error. Habla de los derechos que tenemos como ciudadanos pero no de las obligaciones. Pero como hablamos de las dos caras de la misma moneda, y como todos somos iguales ante la ley, tenemos que tener en claro que si yo tengo derechos, también tengo la obligación de no violar los derechos de los demás.

En la constitución no hay un derecho por encima de otro. Obviar esto es no respetar la constitución. Entonces, ¿porque lo hacemos?

¿Tiene más derecho el que corta una calle por un reclamo justo, que quien quiere circular por ella?
¿Tiene más derecho quien para el subte por una huelga, que quien lo necesita usar para ir a trabajar?
¿Tiene más derecho quien ocupa un colegio, que quien quiere ir a estudiar?

De chico me enseñaron que mis derechos terminan donde empiezan el de los demás, y que no le haga al otro lo que no quiero que me hagan a mí. Esta es la base de la convivencia.
En la Argentina de hoy no se convive, se SOBREvive. O mejor dicho, se trata de sobrevivir.

Es difícil buscar macroacuerdos (tipo pacto de la Moncloa como muchos políticos hablan), sino logramos microacuerdos, es decir sino respetamos las normas mínimas de convivencia.

Cuando algunos creen tener derecho de usar de rehenes al resto de los mortales para la consecución de sus fines, se están olvidando de sus obligaciones. Con lo cual pierden esos derechos por los cuales reclaman.
Muchas veces dicen que esta es la única forma de conseguir que atiendan sus reclamos. No estoy de acuerdo. Solo creo que es el camino más fácil. Sugiero que sean creativos. Pero como la creatividad no está en la fuerza o en el poder, dudo mucho que me escuchen.

Por eso les escribo al resto. A aquellos que si quieren cambiar. Hagamos un esfuerzo por juntar a esta pareja nuevamente.
De ahora en más cuando nos hablen de derechos exijamos también las obligaciones.

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